Lección 05 – ¡Busquen al Señor y vivan! (Amós)

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Lecciones de la Escuela Sabática Mundial – Estudios del Segundo Trimestre de 2013

Tema general del trimestre: ¡Busquen al Señor y vivan! Grandes lecciones de los profetas menores

Estudio nº 05 – ¡Busquen al Señor y vivan! (Amós)

Semana del 27 de abril al 04 de mayo

Comentario auxiliar elaborado por Sikberto Renaldo Marks, profesor titular de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad Regional del Noroeste del Estado de Rio Grande do Sul – UNIJUÍ (Ijuí – RS – Brasil)

Este comentario solamente es un complemento auxiliar al estudio de la lección original.

www.cristovoltara.com.br marks@unijui.edu.br – Fone/fax: (55) 3332.4868

Ijuí – Rio Grande do Sul – Brasil

 

Versículo de memoria:Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís” (Amós 5:14).

 

Introducción del sábado de tarde

No intentaremos entender el Reino de DIOS con los criterios de los reinos de este mundo. Aquí las cosas funcionan mediante normas burocráticas, que son leyes, reglamentos, estatutos, acuerdos, estándares, protocolos, etc., que deben ser cumplidos obligatoriamente. El Estado brasileño funciona así y las otras naciones también. Eso quiere decir que los ciudadanos deben encuadrarse en las normas burocráticas y todo estará bien. Si el ciudadano las burla y no lo descubren, nada le pasa. La reglamentación es una cosa, las actitudes son otra, y lo que hace que el sistema funcione es la fiscalización. Si ésta no es buena, el sistema funciona mal o simplemente colapsa.

En el Reino de DIOS es diferente. No hay ninguna burocracia, las relaciones se rigen por principios. Y hay un principio general que nortea todos los demás: el principio del amor. En ese reino todos se aman, cada uno busca servir a su prójimo y nadie está interesado en ser servido. Fue lo que JESÚS nos enseñó y que su vida lo demostró.

El Reino de DIOS necesita una cosa para funcionar perfectamente: la fidelidad de los ciudadanos a los principios. Allá no existen leyes y los principios están en la mente de las personas, por eso los siguen libremente. En relación al sistema terrestre, parece muy extraño, por eso allá no se necesita de policía o de fiscalización para ver si están cumpliendo los principios, pues la obediencia es voluntaria, por amor a DIOS y al prójimo. Y la fidelidad es necesaria para que los principios permanezcan en el corazón, orientando lo que es bueno que se haga y lo que no se debe hacer. Esa es una patria de perfecta libertad, pues allí cada uno hace lo que su corazón desea, y ese deseo es siempre dirigido por los principios relacionados al amor. La diferencia entre el sistema terrestre y el celestial es pues radical.

Por eso, nosotros, los que deseamos ser ciudadanos del Reino de DIOS, debemos cultivar sus principios aquí mismo, viviendo cuanto sea posible como si ya estuviésemos allí. Debemos crecer en esa dirección, y eso solo es posible por el poder del ESPÍRITU SANTO. Debemos abandonar los rudimentos de la Tierra, del sistema terrestre. Como dice el versículo de memoria: “Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis…”

Así seremos luz para el mundo. “Satanás emplea todos los medios posibles para popularizar el delito y los vicios envilecedores. No podemos transitar por las calles de nuestras ciudades sin notar cómo se presentan descaradamente actividades delictuosas en alguna novela o en algún escenario teatral. La mente se educa en la familiaridad con el pecado. Los periódicos y las revistas del día recuerdan constantemente al pueblo la conducta que siguen los depravados y viles; en relatos palpitantes le describen todo lo capaz de despertar las pasiones. Tanto lee y oye la gente con respecto a crímenes degradantes, que aun los que fueran una vez dotados de una conciencia sensible, a la cual habrían horrorizado tales escenas, se vuelven empedernidos, y se espacian en estas cosas con ávido interés.

“Muchas de las diversiones que son populares en el mundo hoy, aun entre aquellos que se llaman cristianos, tienden al mismo fin que perseguían las de los paganos. Son, en verdad, pocas las diversiones que Satanás no aprovecha para destruir las almas. Por medio de las representaciones dramáticas ha obrado durante siglos para excitar las pasiones y glorificar el vicio. La ópera con sus exhibiciones fascinadoras y su música embelesadora, las mascaradas, los bailes y los juegos de naipes, son cosas que Satanás usa para quebrantar los muros de los sanos principios y abrir la puerta a la sensualidad. En toda reunión de placer donde se fomente el orgullo o se dé rienda suelta al apetito, donde se lo induzca a olvidarse de Dios y a perder de vista los intereses eternos, allí está Satanás rodeando las almas con sus cadenas” (Historia de los Patriarcas y Profetas, 435).

“En todo nuestro derredor se oye el llanto de un mundo afligido. Por todos lados hay menesterosos y angustiados. Nos incumbe aliviar y suavizar las asperezas y miserias de la vida. Sólo el amor de Cristo puede satisfacer las necesidades del alma. Si Cristo mora en nosotros, nuestro corazón rebosará de simpatía divina. Se abrirán los manantiales sellados de un amor ferviente como el de Cristo.

“Son muchos los que han quedado sin esperanza. Devolvámosles la alegría. Muchos se han desanimado. Dirijámosles palabras de aliento. Oremos por ellos. Hay quienes necesitan el pan de vida. Leámosles la Palabra de Dios. Muchos tienen el alma aquejada por una enfermedad que ningún bálsamo ni médico puede curar. Roguemos por estas almas. Llevémoslas a Jesús. Digámosles que en Galaad hay bálsamo y Médico” (Profetas y Reyes, 530 y 531).

 

Domingo: Odiar lo malo, amar lo bueno

Parece que el profeta y el Señor ya no sabían que más hacer para atraer al pueblo de Israel de vuelta hacia DIOS. Entonces el profeta compuso un cántico triste, reflexivo y muy sentimental.

En realidad, el gran problema no estaba en un lugar grandioso, sino en el rey. Era este que solo se veía a si mismo, a su poder sobre el pueblo. En general el pueblo no reflexiona mucho sobre si la dirigencia está encaminando bien o no. Talvez hasta se puede decir que el pueblo tiene los líderes que merece. Esa situación de malos líderes es más frecuente de lo que imaginamos. Uno de los grandes ejemplos de eso fue la Alemania nazista, que siguió ciegamente a su líder en dirección al fracaso nacional. Y hay muchos otros casos actuales en ese sentido. Nosotros, siervos de DIOS, no debemos seguir a ese o a aquél líder, sino a JESUCRISTO. Nuestra base debe ser siempre la Palabra de DIOS, por lo tanto, como CRISTO mismo lo hizo, debemos decir “está escrito” o “también está escrito” caso alguien use esa palabra de modo tendencioso. Inclusive puede hasta ser una maldición que un ser humano siga el ejemplo y determinación de otro ser humano.

Sobre ese asunto, Elena G. White escribe así: “Aquellos que están en armonía con Dios y que mediante la fe en él reciben fuerza para resistir el error y mantenerse en defensa de lo correcto, siempre tendrán conflictos severos y frecuentemente tendrán que permanecer casi solos. Pero obtendrán victorias preciosas mientras dependan de Dios. La gracia divina será su fuerza. Su sensibilidad moral será aguda y clara, y sus facultades morales podrán resistir las influencias erróneas. Su integridad, como la de Moisés, será del carácter más puro” (Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, 333).

Dijo Amós: “Buscad lo bueno, y no lo malo, aborreced el mal, y amad el bien”. En Isaías encontramos un pasaje fenomenal sobre la actitud de los que tergiversan las cosas. Ese texto sirve muy bien para denunciar el sistema llamado de Nuevo Orden Mundial que está invirtiéndolo todo. Hoy se busca “gozar la noche”, “comer y beber lo que hace mal, no lo que hace bien”, “cuanto más feo mejor”, y así por el estilo. Tatuando hasta la parte blanca de los ojos, están ridicularizando la obra prima de DIOS, el cuerpo humano. No es feo, es horrible, pues esas personas quieren impactar por la fealdad de un trabajo irreversible. Y ya en aquellos tiempos Isaías escribió así: “¡ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isa. 5:20). Es la inversión de valores, para engañar a la gente. Como dijo Pablo a los romanos, “profesando ser sabios, se volvieron necios” (Rom. 1:22). No podemos participar de esa necedad.

Amós estaba intentando revertir la situación de Israel, pero la nación continuó yendo en dirección al fracaso. No retornaron, y el desastre nacional no tardó en llegar, siendo el fin de ese pueblo. Pero el trabajo de Amós y de los otros profetas no fue en vano, pues algunos pocos individuos se volvieron a DIOS y fueron salvos.

Nuestro clamor hoy, es por la sacudidura que está a las puertas. Como pueblo de DIOS, no seamos descuidados otra vez y vengamos a perder la vida eterna. En esta oportunidad, no será la iglesia que irá a desaparecer, serán los rebeldes a las orientaciones proféticas de todos los tiempos que saldrán de ella.

 

Lunes: Religión formal

Quita de mí la multitud de tus cantares…” dijo el Señor. Él no quería oír más las músicas en el culto porque eran compuestas de rituales vacíos, rutineros, formales, burocráticos, sin sentido espiritual, solo formalidades. En esos cultos, era el ritual lo que valía y no la entrega a DIOS. Se esmeraban en impresionar a los sentidos por medio de los procedimientos. Había reglas hasta para cómo se debería entrar en la iglesia. Cómo actuar y cómo no actuar dentro y lo que debería hacerse. Es evidente que tiene que haber reglas, pero en ese caso había tantas que el motivo de los cultos eran las reglas y no DIOS ni el adorador.

El gran problema que Amós estaba denunciando era el ofrecimiento de un culto en donde la atención se centraba en cómo realizar ese culto. El enfoque no era el arrepentimiento y la búsqueda del perdón y de la transformación. Era un culto complaciente con el pecado, y donde se ofrecían sacrificios pero no se buscaba la transformación de la vida y ni siquiera se tocaba en el asunto. Así, la gente entraba al lugar de adoración y generalmente salía mucho peor. Esa situación de un adorador empeorar durante un culto es muy fácil de ocurrir. Cuando llegamos con nuestros pecados, lo normal sería salir sin ellos. Pero cuando en un culto nada nos toca en la búsqueda de un cambio de vida y aun así salimos satisfechos, es porque allí no hay nada más que nos incomode y nos perturbe en relación a nuestros pecados. De un culto así, salimos convencidos de que todo está bien y que no necesitamos de nada más, que aquello que estamos recibiendo es suficiente.

Esa situación de los tiempos del antiguo Israel puede estar repitiéndose hoy, y sin duda, es una tremenda realidad en la vida de mucha gente. Eso puede acontecer porque el culto se transformó en un conjunto de rutinas sin sentido, o porque las personas, aún en un culto agradable a DIOS, no se van a buscarlo sino se van a un encuentro social. Todo culto no deja de ser un encuentro social, pero principalmente es un encuentro con DIOS. Buscamos a DIOS en conjunto. Cada uno de nosotros debe ir al culto en búsqueda de alguna información que nos ayude en dos sentidos: para mejorar en aquello en que ya estamos actuando correctamente y para mudar en aquello en que estamos desagradando a DIOS. Siendo así, nos resta orar y vigilar en búsqueda de la transformación, la cual vendrá si así lo deseamos.

No transformemos los cultos en hábitos y rutinas. Con el tiempo y de tanto repetirse, aún buenas liturgias se tornan en rutina vacía para muchos. Debemos alterar las liturgias con frecuencia, buscando siempre los medios para que las personas se encuentren con DIOS.

“Sólo contemplando a Jesús, el Cordero de Dios, y siguiendo en sus pasos, podéis prepararos para encontraros con Dios. Seguidlo, y un día andaréis por las calles áureas de la ciudad de Dios, y veréis al que se despojó de su ropaje real y de su corona regia, y, vestido con la humanidad, vino a nuestro mundo y llevó nuestros pecados, para elevarnos y revelarnos su gloria y majestad. Lo veremos cara a cara si ahora nos dejamos modelar por él y preparar para ocupar un lugar en el reino de Dios.

“Los que consagran sus vidas al servicio de Dios vivirán con él durante los siglos interminables de la eternidad. “Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:3” (Dios nos Cuida, MM, 160).

 

Martes: Llamado para ser profeta

El nombre Amós significaba carga. Parece irónico, ¿verdad? Su trabajo era una carga, y el llamado para ser profeta también. Ese hombre fue contemporáneo de Isaías y Oseas. En su época, Israel, el Reino del Norte, se tornó una nación próspera, pero al borde del abismo espiritual, y evidentemente, también político. Junto a la prosperidad, habían aumentado la lujuria y la idolatría.

Cada cosa que acontece. Amós era un hombre muy humilde, de poca formación académica. Vivía de ser un recolector de higos silvestres y de la actividad de vaquero. Era por lo tanto, un hombre pobre. ¿Cómo una persona así, judía, fue enviada para predicar en Israel? ¿Y aún más, siendo pobre, iletrado, oriundo de una familia humilde? A veces pareciera que DIOS se equivoca. Pero no es así. Ese hombre era poderoso en la fe, celoso en las cosas de DIOS, obediente a él. Y eso es lo que vale para DIOS, no la posición ni la calificación académica. La preparación formal de una persona solo será bien acogida por DIOS siempre que esa persona sea una verdadera cristiana.

Amós también era de un lenguaje directo. No hacía rodeos para decir lo que debía. Llegó a referirse a la élite femenina de Israel como de “vacas”. Fue llamado de conspirador, agitador. Lo mandaron de vuelta a Israel para que allá profetice. Él contestó que no era profeta ni hijo de profeta, pero que trabajaba en aquellas actividades porque DIOS le encargó que fuese a amonestar a aquella nación y él fue y estaba determinado a terminar su trabajo. Estaba allí en nombre de DIOS y no desistiría jamás. Rendía cuentas solamente a DIOS.

Amasías, el falso profeta de Israel, se dio cuenta de que si Amós continuaba  predicando así, directamente, le traería problemas a él y también al rey. Era necesario interrumpir la actuación de Amós. Fue él quien mandó que Amós volviese a su pueblo pues temía que se cumpliesen las profecías que entre otras cosas, anunciaban la muerte del rey a espada si es que no se arrepentía.

Hablar la verdad, en este mundo, es muy arriesgado. Amós corrió ese riesgo, y nosotros los adventistas del séptimo día, también estamos corriéndolo. Y, tal como Amós, permaneceremos fieles a nuestro deber.

 

Miércoles: El peor tipo de hambre

“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando la palabra de Jehová, y no la hallarán” (Amós 8:11-12). Ese es el tiempo en que termina la gracia. El ESPÍRITU SANTO ya se retiró de la Tierra y las plagas estarán cayendo. Los predicadores de DIOS ya habrán concluido se misión. Todos ya escucharon sobre el mensaje y tomaron su decisión. Todos saben sobre la venida de JESÚS, pero ni todos decidieron seguirlo. Esos también saben que ya no hay más oportunidad, pues están en el tiempo de las plagas. Sin embargo, como en los tiempos de Noé, cuando el agua lo inundaba todo y la gente antes de morir clamaba para que les abriesen la puerta del arca, así también en esta ocasión, aquellos que no se decidieron por JESÚS estarán buscando a los mensajeros de DIOS para que les reabran la puerta de la gracia. Con las biblias en la mano buscarán entendimiento, pero no comprenden ni entienden nada de lo que leen. Ese libro se convertirá en un misterio para ellos, pues saben que contiene la clave de la salvación, pero no lo consiguen abrir. Milagrosamente lo que en él está escrito ya no sirve para nada. Los perdidos buscan ahora el entendimiento que ya no existe. Y no es que ahora ellos se hayan arrepentido, es apenas remordimiento o angustia por la pérdida de ‘sus’ vidas. En realidad, ellos continúan deseando el mundo, pero también no quieren morir sin DIOS. Quieren aquello que no se puede obtener: servir a dos señores.

Con el ESPÍRITU SANTO siendo retirado del mundo en lo que se refiere a su participación en la predicación del evangelio, ya no habrá más conversiones. Y lo triste del caso es que, si a esas personas inconversas se les diese una nueva oportunidad, si las plagas retrocediesen, si los predicadores volviesen, sin duda ellas retornarían a su estado de siempre y desaprovecharían una vez más la continuidad de la chance. Hay una clase de personas que quiere las dos cosas, tanto la salvación cuanto el mundo. Un ejemplo de esto bien podría estar representado por muchos de nuestros hermanos en la fe o nosotros mismos, cuando queremos ver videos y películas maliciosas, pero también queremos ser salvos. ¡Esa combinación no funciona! Si no cambiamos, participaremos de la clase de los que buscarán a los instructores bíblicos para que les enseñen la verdad que en los tiempos de oportunidad no quisieron colocar en práctica. Nunca se debe olvidar que DIOS va revelando más de su verdad en la medida en que se va practicando y enseñando a otros lo que ya recibimos y sabemos. Así también habrá, en este tiempo, muchas personas de fuera de la iglesia, que habrán entendido una buena parte de las enseñanzas, pero que aún así, preferirán los atractivos del mundo.

Hagamos aquí un resumen. Satanás tiene su poder que se manifiesta en la atracción de las cosas de este siglo. Aparentemente son cosas buenas, que por lo menos producen sensaciones agradables. Él creó millares de atracciones a las cuales acostumbramos llamar de mundanalidad. Si no nos damos cuenta de eso, caeremos y ni siquiera percibiremos los errores. Son de esas atracciones que tanto escribimos en nuestros comentarios, y por los que recibimos muchos e-mails de agradecimiento. Mas, por los escritos de Elena G. White sabemos que una gran parte del pueblo de DIOS no renunciará a ellas, pensando que pueden salvarse sin abandonar todo aquello. Esas atracciones constituyen el ofrecimiento de satanás a cambio del evangelio de la verdad de DIOS. O se adopta una cosa o la otra. Nunca será posible obtener suceso estando un poco en un lugar y otro poco en el otro. Reflexionemos en un trecho al respecto intentando imaginar el grado de desesperación de esas personas en aquellos días futuros.

“Entonces vi que Jesús se despojaba de sus vestiduras sacerdotales y se revestía de sus más regias galas. Llevaba en la cabeza muchas coronas, una corona dentro de otra. Rodeado de la hueste angélica, dejó el cielo. Las plagas estaban cayendo sobre los moradores de la tierra. Algunos acusaban a Dios y lo maldecían. Otros acudían presurosos al pueblo de Dios para suplicarle que les enseñara cómo escapar de los juicios divinos. Pero los santos no tenían nada que decirles. La última lágrima había sido derramada en favor de los pecadores, había sido ofrecida la última angustiosa oración, se había soportado la última carga y se había dado el postrer aviso. La dulce voz de la misericordia ya no había de invitarlos. Cuando los santos y el cielo entero se interesaban por su salvación, ellos no se habían interesado en sí mismos. La vida y la muerte estuvieron frente a ellos. Muchos deseaban la vida, pero no se esforzaron por obtenerla. No escogieron la vida, y ya no había sangre expiatoria para purificar a los culpables ni Salvador compasivo que abogara por ellos y exclamase: “¡Dale al pecador un poco de tiempo todavía!” Todo el cielo se unió a Jesús cuando oyó estas palabras: “Hecho está. Consumado es”. El plan de salvación se había cumplido, pero pocos habían querido aceptarlo. Y cuando se silenció la dulce voz de la misericordia, el miedo y el horror invadieron a los malvados. Con terrible claridad oyeron estas palabras: “¡Demasiado tarde! ¡Demasiado tarde!” (Historia de la Redención, 424).

 

Jueves: La restauración de Judá

Al final del libro de Amós hay el anuncio de una gran esperanza. Vea bien lo siguiente. Ese reino fue llamado por medio de Abraham, para que saliese de la tierra de sus parientes. Era una pareja apenas. De ella vino apenas un hijo, Isaac, que tuvo dos hijos, pero apenas uno siguió la línea trazada por DIOS. Ese fue Jacob, que tuvo 12 hijos, y de estos, en Egipto, salió la grande nación.

Después de ser libertados, pasaron un tiempo bajo la dirección de los jueces, hombres o mujeres que actuaban, como profetas, orientando la nación, en nombre de DIOS. Mas querían tener rey, y DIOS les dio uno, Saúl. Fue un fracaso. Entonces vino David, aquél a quien DIOS amaba, y tornó a la nación más fuerte que nunca. Antes de ese rey, dos grande líderes actuaron muy bien, Moisés y Josué. Esos dos llevaron al pueblo a la tierra prometida, y David allí los consolidó. Luego vino el hijo de David, Salomón, que cometió terribles errores, y bajo el reinado de su hijo Roboam, la nación fue dividida.

Lo que Amós estaba anunciando era que vendría un otro Rey, descendiente del linaje de David, y que unificaría nuevamente a la nación. Era JESÚS, quien fundó una iglesia, que sustituyó a la nación. Israel debería haber servido para evangelizar al mundo y no lo hizo. Ahora una iglesia, fundada sobre 12 apóstoles, así como la nación fue fundada sobre los 12 hijos de Jacob, saldría al mundo para anunciar las buenas nuevas al respecto de JESÚS.

“Mediante las enseñanzas del servicio de los sacrificios, Cristo había de ser levantado ante todas las naciones, y cuantos le miraran vivirían. Cristo era el fundamento de la economía judía. Todo el sistema de los tipos y símbolos era una profecía compacta del Evangelio, una presentación en la cual estaban resumidas las promesas de la redención.

“Pero el pueblo de Israel perdió de vista sus grandes privilegios como representante de Dios. Olvidaron a Dios, y dejaron de cumplir su santa misión. Las bendiciones que recibieron no proporcionaron bendición al mundo. Se apropiaron ellos de todas sus ventajas para su propia glorificación. Se aislaron del mundo a fin de rehuir la tentación. Las restricciones que Dios había impuesto a su asociación con los idólatras para impedir que se conformasen a las prácticas de los paganos, las usaban para edificar una muralla de separación entre ellos y todas las demás naciones. Privaron a Dios del servicio que requería de ellos, y privaron a sus semejantes de dirección religiosa y de un ejemplo santo” (Los Hechos de los Apóstoles, 12-13).

Cuando DIOS prometió a David que siempre habría un rey descendiente de su linaje, no dijo que Él mismo sería el último rey, pues aquél reino continuará a existir para siempre. Muy en breve Él regresará para buscar a sus súbditos y con ellos constituir un reino eterno.

 

Aplicación del estudio Viernes, día de preparación para el santo sábado.

Por revelación de DIOS, Amós anticipó algunos hechos importantes. Uno fue el terremoto de Jerusalén, el cual aconteció dos años más tarde. Uzias entró en el Santuario y resolvió ofrecer incienso delante de DIOS en lugar del Sumo Sacerdote Azarias. El terremoto sacudió el templo y huyó aterrorizado. Además, el rey fue acometido de lepra y tuvo que ser aislado. Amós también profetizó el hambre que asolaría el país, al punto de  acabar el pasto para el ganado y las ovejas, y lo previó igualmente con dos años de antecedencia. Amós previó también el juicio divino sobre los pueblos alrededor de las fronteras de la Tierra de Israel: los sirios al este, los filisteos al oeste, los fenicios al norte y Edom, Amón y Moab al sur. Todos serían maldecidos por sus prácticas bárbaras y por causar sufrimiento al pueblo judío. Amós amonestó a su pueblo para que retornen al Señor, pero muy pocos atendieron su llamado.

Hoy tenemos que atender a las palabras de la Biblia. Son tiempos solemnes porque estamos entrando al alto clamor, la predicación final antes del regreso de JESÚS. Todos nosotros tenemos responsabilidades que el mismo Señor nos dio. “Hemos de advertir a los hombres y las mujeres en contra de la adoración de la bestia y de su imagen, contra la adoración del ídolo dominical. Pero al hacer esta labor, no debemos iniciar una guerra en contra de los incrédulos. Debemos presentar la Palabra del Señor, en toda su dignidad y pureza, ante las mentes de quienes o son ignorantes o indiferentes en relación a sus enseñanzas… No necesitamos decirles que irán al infierno a menos que observen el sábado del cuarto mandamiento. La verdad, acompañada por el poder del Espíritu Santo, convencerá y convertirá los corazones” (El Cristo Triunfante, MM, 180, énfasis nuestra)

 

 

Vea el comentario (en portugués) clicando aqui.

El comentario en video tiene énfasis evangelizadora.

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escrito entre el 20 e 26/03/2013

revisado el 02/04/2013

corregido por Jair Bezerra

traducido por Mario Dávila

 

 

 

Declaración del profesor Sikberto R. Marks

O Prof. Sikberto Renaldo Marks se guía por los principios denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus instituciones oficiales, cree en la conducción de CRISTO como comandante supremo de la iglesia y de Sus siervos aquí en la Tierra. Disiente de todas las publicaciones, por internet o por otros medios, que denigren la imagen de la iglesia de la Biblia y en nada contribuyen para que aquellas personas que por ventura las leen, sean estimuladas al camino de salvación. El profesor ratifica su fe en la integridad de la Biblia como la Palabra de DIOS, y en el Espíritu de Profecía como un conjunto de orientaciones seguras para la comprensión de la voluntad de Dios presentada por ellas. Y también acepta la superioridad de la Biblia como la verdad de DIOS y texto superior a todos los demás escritos sobre asuntos religiosos. Entiende que hay siervos de DIOS sinceros y fieles en todas las iglesias, que al final de los tiempos se reunirán en un solo pueblo y serán salvos por JESÚS en Su segunda venida a este mundo.

 

1 comment for “Lección 05 – ¡Busquen al Señor y vivan! (Amós)

  1. Maio 9, 2013 at 12:15 am

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