Lección 10 – La mayordomía y el medio ambiente

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Lecciones de la Escuela Sabática Mundial – Estudios del Primer Trimestre de 2013

Tema general del trimestre: Los Orígenes

Estudio nº 10 – La mayordomía y el medio ambiente

Semana del 02 al 09 de marzo

Comentario auxiliar elaborado por Sikberto Renaldo Marks, profesor titular de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad Regional del Noroeste del Estado de Rio Grande do Sul – UNIJUÍ (Ijuí – RS – Brasil)

Este comentario solamente es un complemento auxiliar al estudio de la lección original.

www.cristovoltara.com.br marks@unijui.edu.br – Fone/fax: (55) 3332.4868

Ijuí – Rio Grande do Sul – Brasil

 

Versículo de memoria: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Gén. 1:28).

 

Introducción del sábado de tarde

La palabra mayordomía viene del latín “major domus”; traduciendo: es el “criado principal”, o sea, el administrador de la casa. Se aplica también al administrador de un establecimiento, por encargo del propio dueño que delegó sus poderes a este administrador. Puede aún ser aquél que dirige los bienes u organiza una fiesta de una iglesia. Por último, siempre es alguien de confianza escogido por quien es dueño, para en su nombre, gestionar lo que debe ser gestionado.

Una otra aplicación de la palabra mayordomía es bien peyorativa, cuando se refiere a ventajas, privilegios o beneficios obtenidos sin trabajo ni esfuerzo. Esta aplicación no nos interesa en este estudio.

En el sexto día de la creación, Dios dio a la pareja, por medio de Adán, el derecho y los poderes para que dirijan todo lo que existe en este planeta. Aquí ellos eran la autoridad máxima, en representación de DIOS. Ellos no eran los propietarios, sino los que dirigían. Administrar el planeta en su lugar, ese fue el poder que DIOS concedió a los seres humanos, y deberían hacerlo de acuerdo con el principio general que DIOS también aplica en todas las cosas que hace: amor.

Siendo así, nosotros no podemos explotar los recursos del planeta devastándolo, como hoy se ve, sino más bien, podemos valernos de esos recursos en nuestro beneficio, pero de tal manera que el planeta no sea perjudicado. Desde 1992, a eso se le llama “desarrollo sustentable”, que quiere decir, desarrollo tecnológico usando los recursos naturales, sin que como consecuencia la naturaleza sea degradada. El nombre existe, las reglas fueron establecidas en aquel año, hubo el tratado de Kyoto sobre la polución del medio ambiente, pero en la práctica, casi no se ha hecho nada. La industria principalmente, continúa contaminando en donde cree que eso es imprescindible para obtener ganancias y disputar con los competidores.

De salida del planeta, nosotros los adventistas del séptimo día, muy bien que podríamos razonar así: “estamos de hecho a punto de ser rescatados de aquí, e iremos para el Cielo, luego, podemos usar y abusar”. Pero no es así, quien actúa de esa manera, no se salva, se quedará aquí mismo. Los que se salvan, irán a respetar los restos de la naturaleza que aún estén a disposición, hasta el último día de estadía en la tierra. Y así actuarán siempre, sea en el Cielo, sea de vuelta, aquí en la tierra renovada. Es una cuestión de conciencia y de obediencia a los principios de la ley divina, que obedecemos porque ese es el modo correcto de vivir.

 

Domingo: El dominio dado en la creación

Todos los seres tienen algo para hacer. Algunos ejemplos: las abejas polinizan las flores; los perros y los gatos son compañía para el hombre; los pájaros cantan; microorganismos trabajan dentro de nuestro organismo; los árboles dan flores y frutos; otras plantas nos alegran con flores hermosas, como las orquídeas. Y así por el estilo. El ser humano en el Edén también tenía algo para hacer, y era un trabajo racional sumamente placentero: cuidar de todo aquello. Él debería guardar o velar por la naturaleza.

¿Qué significa ser mayordomo en una situación anterior al pecado y qué significa ser mayordomo después del pecado?

Elena G. de White nos da alguna luz sobre eso: Continuamente descubrían en su edénica morada alguna nueva belleza, alguna gloria adicional, que henchía sus corazones de un amor más profundo, y arrancaba de sus labios expresiones de gratitud y reverencia a su Creador” (Historia de la Redención, 23).

“Adán fue coronado rey en el Edén. Se le dio dominio sobre toda cosa viviente que Dios había creado. El Señor bendijo a Adán y a Eva con una inteligencia que no dio a ninguna otra criatura. Hizo de Adán el legítimo soberano de todas las obras de las manos de Dios. El hombre, hecho a la imagen divina, podría contemplar y apreciar las obras de DIOS en la naturaleza.

“Adán y Eva podían trazar la habilidad y la gloria de Dios en cada brizna de hierba y en cada arbusto y cada flor. La hermosura natural que los rodeaba, al igual que un espejo, reflejaba la sabiduría, excelencia y amor de su Padre celestial. Y sus cánticos de afecto y alabanza se elevaban dulce y reverentemente hacia el cielo, armonizando con los cantos de los ángeles exaltados, y con las felices aves que cantaban alegremente su música sin sobresaltos. No había enfermedad, decadencia, ni muerte por ningún lado. Había vida en cada cosa sobre la que descansaba la vista. La atmósfera estaba impregnada con vida. Había vida en cada hoja, en cada flor y en cada árbol.

“El Creador sabía que Adán no podía ser feliz sin ocupación; por lo tanto, le dio la placentera ocupación de labrar el jardín. Y mientras cuidaba las cosas de belleza y utilidad que había a su alrededor, podía contemplar la bondad y la gloria de Dios en sus obras creadas. Adán tenía temas para la contemplación en las obras de Dios en el Edén, que era el cielo en miniatura. Dios no formó al hombre meramente para contemplar sus obras gloriosas; por lo tanto, le dio manos para trabajar, así como una mente y un corazón para la contemplación.

“Si la felicidad del hombre consistiera en no hacer nada, el Creador no le habría dado a Adán la obra que le señaló que hiciera. En el trabajo, el hombre iba a encontrar felicidad, como también la iba a encontrar en la meditación. Adán debería tener en gran estima el hecho de que fuera creado a la imagen de DIOS, a fin de ser semejante a él en justicia y santidad. Su mente poseía la capacidad del cultivo continuo, expansión, refinamiento y nobleza, pues DIOS era su profesor, y los ángeles sus compañeros” (No deserto da tentação, 13 y 14)

“Se colocó a Adán como representante de Dios sobre los órdenes de los seres inferiores. Estos no pueden comprender ni reconocer la soberanía de Dios; sin embargo, fueron creados con capacidad de amar y de servir al hombre. El salmista dice: “Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies, […] asimismo las bestias del campo, las aves del cielo […] ¡todo cuanto pasa por los senderos del mar!”. Salmos 8:6-8. (Patriarcas y Profetas, 24)

Entonces, trabajar en la Tierra sin pecado era algo parecido como estar de vacaciones en una linda playa. No se está allí acostado todo el día sin hacer nada. Se construyen castillos de arena, se camina cerca al agua, se baña, se contempla la naturaleza y sus bellezas, etc., etc. ¡Hay mucho para hacer, y cómo eso es placentero! Y eso también es trabajo, pero sin metas, sin compromiso, sin órdenes, sin superiores, sin pensar en comprar o vender, sin ser reprendido… El trabajo en el Edén era para que sean felices, no para mantenerse.

Después del pecado todo cambió. Además de aprender con la naturaleza y contemplarla, el trabajo asumió otro objetivo, pasó a servir también para sostener nuestra vida, para obtener el alimento y un lugar donde vivir, etc. Y en estos últimos tiempos el trabajo viene tornándose cada vez más tenso, lleno de exigencias y riesgos de perder todo lo que se hizo. Sobre lo que se hace, hay impuestos, tasas, participación de otros, y tenemos que tener el debido cuidado para que reste algo para nuestro sostén, pues siempre hay aquellos que están a la expectativa para sacarnos indebidamente alguna cosa. Hace unos días, cómo fue complicado librarnos de una cobranza por servicios no prestados de un proveedor de acceso de Internet, algo que nunca solicitamos. Y ellos no podían probar la solicitación, pero llamaron unas siete veces exigiendo el pago. Imaginen cómo se pasó, en razón del pecado, de la agradable ocupación, a la pesadilla en que se ha convertido hoy aquello que era tan bueno en el principio.

 

Lunes: Cuidar de las demás criaturas

¿Precisaría que estudiemos en la Biblia sobre el cuidado con la naturaleza? Si tan solo usamos el raciocinio lógico, no precisaría. Después de todo, ¿hay algo de sabiduría en deteriorar lo que fuese? ¿hay algo de racional en perjudicar las cosas? Sin embargo, los seres humanos, sin la Biblia, se tornan de hecho, como seres irracionales, incapaces de entender que ellos mismos y sus hijos son perjudicados cuando descuidan la naturaleza. Un ejemplo bien práctico de eso es la gran ciudad de São Paulo. Cada vez que llueve mucho vemos los efectos de la falta de cuidado por la propia ciudad. Y sabemos que uno de los motivos, a pesar de no ser el único, de las inundaciones dentro de la ciudad es la negligencia del propio pueblo, que arroja la basura en las calles, principalmente bolsas plásticas. Cuando llueve, esa basura obstruye las entradas de agua de las tuberías y estas se tornan inútiles. Después de muchos años sufriendo las inundaciones, con las tuberías subterráneas obstruidas y la mayor parte de la población sin haber aprendido la lección, todo eso es una prueba de que, sin una verdadera relación con el Creador, el ser humano no se supervisa y no muda ni siquiera en los puntos más obvios por los cuales él mismo se perjudica.

Lo mismo se puede decir en relación a los animales. Unos días atrás supe de un caballo que unos muchachos hicieron correr mucho en un día caluroso y después lo hicieron entrar a un río. Tuvo graves consecuencias en sus músculos, y en algunos días, murió después de mucho sufrimiento. Con mi esposa estuvimos almorzando en un restaurante y nos sentamos al lado de una ventana. Mi esposa me llamó la atención para un canil bien construido, con una casita cubierta con una teja de eternit, era muy limpio, había agua y alimento, pero en un detalle faltó cuidado, el perro no sabía donde permanecer debido al inmenso calor del sol. El animal estaba sufriendo, exhausto. Así sufren, en las manos de seres humanos insensibles, pájaros, gatos, perros, caballos y muchos otros animales, que precisan vivir en desarmonía con su naturaleza, a la verdad sufriendo todos los días de vida, apenas para dar, de vez en cuando, algún placer aparente a sus dueños. Como si fuesen dueños. Y aún si fuesen dueños, aún así, no se justificarían los maltratos. Escribió Elena G. de White: “Hay una lección aquí para todos los que tienen el poder del raciocinio: el trato cruel dispensado aún a los animales irracionales, es ofensivo a DIOS. Aquellos que profesan amar a DIOS ni siempre consideran que el abuso con los animales, o sufrimiento impuesto a ellos por negligencia, sea pecado. Los frutos de la divina gracia serán revelados por los hombres, tanto por la manera como tratan a los animales, como por el servicio prestado en la casa de DIOS. Aquellos que se permiten ser impacientes o furiosos con sus animales, no son cristianos. Una persona que es ruda, severa y soberbia en su relación con los animales inferiores, siendo ellos la parte más débil, es cobarde y tirana. Y manifestará, cuando se presente la oportunidad, el mismo espíritu cruel y arrogante para con su cónyuge y para con sus hijos” (Comentarios de EGW sobre la lección de Escuela Sabática de los Adultos, p. 64).

Si somos parte del pueblo santo, entonces tendremos cuidado con la naturaleza y con todo lo que DIOS creó, no importa si en pocos días dejaremos este planeta, que quedará abandonado por todos los seres humanos. Es una cuestión de ciudadanía celestial, la que observaremos siempre, doquier estemos.

 

Martes: El sábado y el medio ambiente

“Acuérdate del día de sábado para santificarlo,…porque en seis días hizo el Señor…”. Así es como se inicia el cuarto mandamiento. Pide que nos acordemos de santificar el sábado porque todo fue creado por DIOS.

Por lo tanto, si somos criaturas, y si todo lo demás también fue creado por DIOS, no nos corresponde destruir lo que otro creó. Al contrario, nos corresponde siempre acordarnos, por medio del sábado, que todo se originó por el poder de DIOS, y por eso, todo merece el mismo respeto y cuidado que el propio creador dispensa a todo lo que existe. Así como todo lo que existe, nosotros también somos criaturas, y vinimos a la existencia por voluntad y acción del creador. Y él dejó establecido cómo debería ser nuestra relación – de nosotros, los seres racionales superiores en este planeta – con los seres inferiores y el resto de la naturaleza. Es por medio del sábado que aprendemos esto, pues el sábado nos hace recordar que existe un creador que lo hizo todo. Y otro detalle importante: nosotros, seres racionales, tenemos capacidad para relacionarnos concientemente con el creador, y de esa relación racional depende la buena existencia del resto de la creación. Mucho más que cuidar de la naturaleza, mucho más que no contaminar o no destruir, vale mucho más nuestra relación con el creador, santificando el sábado, por ejemplo, conforme lo determinó. Y de la misma forma tiene mucho valor la forma como nos relacionamos con nuestros semejantes, la cual queda definida a partir del modo cómo nos relacionamos con DIOS. En resumidas cuentas, el buen funcionamiento del planeta depende de cómo es nuestra relación con DIOS, o sea, de cómo lo adoramos. “El sábado había de ser una señal entre Dios y su pueblo para siempre. De esta manera se manifestaría la señal: todos los que guardaran el sábado pondrían de manifiesto mediante esa enseñanza que eran adoradores del Dios viviente, Creador de los cielos y la tierra. El sábado sería una señal entre el Señor y su pueblo mientras hubiera gente sobre la tierra que le sirviese” (Historia de la Redención, 144)

Para que aprendamos sobre esa relación con DIOS, es muy importante que prestemos atención a lo que dice el libro de DIOS, la Biblia, y también a lo que dice el libro de la naturaleza. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmos 19:1. El Creador había dado suficiente evidencia acerca de su poder ilimitado, de su capacidad para establecer reinos y para destruirlos. El sostiene el mundo con la palabra de su poder. El hizo la noche y ordenó las estrellas resplandecientes en el firmamento. Las llama a todas por su nombre. Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento muestra la obra de sus manos, indicando a los seres humanos que este pequeño mundo no es sino un punto en la creación de Dios… (Exaltad a Jesús, MM, 48).

 

Miércoles: Mayordomos de nuestra salud

El asunto de la mayordomía, entre nosotros, precisa ser revitalizado. Desde hace mucho tiempo que mayordomía tiene connotación de dinero, y es muy fácil constatar que  en realidad es así. A pesar de que a los programas de mayordomía de estos últimos años se les viene intentando dar otro enfoque más sistemático e integral, el énfasis siempre es el dinero. Esos programas generalmente no son muy atractivos, son diseñados de modo incompetente, por personas sin condiciones espirituales para tal. La imagen de la palabra mayordomía entre nosotros no es positiva. Una prueba de ello es que muchas veces escuchamos a los predicadores hablar sobre ese asunto disculpándose al iniciar sus presentaciones, generalmente diciendo y repitiendo que mayordomía no es solo dinero. Eso es verdad, solo que más se parece con aquello de “el remedio peor que la enfermedad”. Falta credibilidad oficial y, en general, espiritualidad. Los “probad y ved” son muy parecidos con los de las iglesias neopentecostales, donde se dice algo así: “devuelva el diezmo y dé sus ofrendas y será muy bendecido con más dinero”. Mientras no haya una reforma entre nosotros en ese asunto vital, esencial y muy solemne, el tema continuará siendo visto como un “patito feo”. Queda pues la advertencia del punto de vista de quien observa desde afuera de las esferas oficiales.

Discúlpenme, pero ahora veremos algo sobre la salud, que hace parte de la mayordomía cristiana, o si prefieren, de la “fidelidad cristiana”. Si anhelamos tener credibilidad para hablar de mayordomía, nuestros líderes deben ser hombres y mujeres saludables, en conformidad con lo que se espera de nuestros principios de salud. Quedan exceptuadas apenas aquellas personas que tienen problemas hormonales u otros que las hacen engordar a pesar de sus buenos hábitos. Mientras haya tantos obesos, mientras haya una cantidad expresiva de ministros gordos, barrigudos, redondos, por falta de “mayordomía”, que no se trate de algo que solo los laicos deben seguir, algo como hagan lo que mandamos, pero no hagan lo que no nos gusta hacer. Se necesita una urgente reforma, también en la salud, que venga de arriba para abajo. O la credibilidad continuará sobre la cuerda floja.

Y todos nosotros, miembros y pastores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, debemos tener credibilidad al llevar el mensaje al mundo de fuera de la iglesia. Para que sea así, debemos testificar la eficacia de nuestros principios de vida y de salud. Mientras haya, entre nosotros, muchos pesos pesados, es prudente que permanezcamos en silencio delante del mundo. En otras palabras, DIOS, que nos dio los principios de vida saludable, jamás sería tan contradictorio en conceder el poder pleno del ESPÍRITU SANTO a una iglesia con un testimonio como ese. Esa cuestión precisa ser resuelta y cuanto más rápido, mejor.

Si continuamos estudiando lección tras lección, viendo y oyendo un Probad y Ved tras otro, asistiendo y/o participando de programas pró-salud, y no experimentando mudanza alguna, DIOS no concederá el poder que necesitamos para concluir la obra. “Nadie puede comprender debidamente sus obligaciones hacia Dios, a menos que comprendan claramente sus obligaciones parar consigo mismo como propiedad de Dios. El que permanece en ignorancia pecaminosa de las leyes de la salud y de la vida, o que viola voluntariamente estas leyes, peca contra Dios” (Consejos a los  padres, profesores y estudiantes, 281). Se hace necesario proceder en el medio oficial a una reforma urgente y profunda del liderazgo superior, para que haya la fuerza moral necesaria para predicar la misma reforma en el medio laico. Solo entonces la salud se tornará el brazo derecho del mensaje del tercer ángel.

            “Desequilibramos el sistema nervioso cuando descuidamos el ejercicio físico o recargamos de trabajo la mente o el cuerpo. Los que acortan sus vidas de este modo y no hacen caso de las leyes naturales, son culpables de robarle a Dios. No tenemos derecho de descuidar el cuerpo, la mente, o las fuerzas, ni de abusar de estos dones que deberían utilizarse para ofrecer a Dios un servicio consagrado.

Todos deberían poseer un conocimiento inteligente de la constitución humana, con el fin de mantener sus cuerpos en las mejores condiciones para realizar la obra del Señor. Los que se atreven a formar hábitos que debilitan las energías nerviosas y disminuyen el vigor de la mente o el cuerpo, se vuelven ineficientes para el trabajo que Dios les ha pedido que hagan. Por otra parte, una vida pura y saludable es apta para el perfeccionamiento del carácter cristiano y para el desarrollo de sus facultades mentales y físicas” (Consejos sobre la salud, 41).

            Las orientaciones existen, solo falta una actitud más firme. ¿Con qué moral puede predicar en el púlpito una persona que visiblemente descuida de su salud? Y peor, ¿cómo alguien así, tiene el cargo de mayordomía o relacionado con la salud en la iglesia? ¿cómo alguien así va a dirigir la lección de esta semana para su clase? A no ser que haga, en ese día, un propósito con sus alumnos de mudar de actitud.

 

Jueves: Principios de mayordomía

“Recuerden las palabras del apóstol inspirado: “No sois vuestros. Porque habéis sido comprados por precio”. 1 Corintios 6:19, 20. Han sido comprados… aunque perezcan. El Señor quiere disponer de su propiedad. Cuando le hemos entregado a Dios el alma, el cuerpo y el espíritu, cuando hemos mantenido el apetito bajo el dominio de una conciencia iluminada, cuando hemos luchado contra cada concupiscencia con la conciencia de que cada órgano es propiedad de Dios, destinado a su servicio, cuando todos nuestros afectos están en armonía con el Señor, y que nuestra mira está puesta en las cosas “de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:2. Entonces le hemos dado al Señor lo que le pertenece. ¡Oh Dios, “todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”! I Crónicas 29:14” (Cada día con Dios, MM, 365).

DIOS es el propietario de todo lo que existe porque él creó. Ni somos de nosotros mismos ni el tiempo nos pertenece. Así también los bienes no nos pertenecen y ni siquiera el terreno donde construimos la casa en que vivimos. Todo es de DIOS. Ese es el sistema celestial.

Raciocinemos un poco comparando ese sistema donde nada tenemos que sea nuestro, con el sistema terrestre, donde hay la costumbre de registrar los bienes en nuestro nombre y decir “esto es mío”.

Parece más interesante la vida en el sistema terrestre. A primera vista por lo menos, pues podemos tener muchas cosas que sean nuestras. Podemos registrar bienes que así pasan a ser nuestros, y podemos tener la nota fiscal para probar que la televisión nos pertenece, por ejemplo. Es así que funciona aquí en la Tierra, y nos parece normal.

En el Cielo no tendremos nada en nuestro nombre. Nada nos pertenecerá. Nada tendremos para registrar, lo que es más, ni siquiera habrá el lugar para registrar. Todo pertenece a DIOS.

¿Y cuál es la gran diferencia entre el sistema terrestre y el celeste? Los registros de propiedad terrestres en verdad no tienen valor, sino únicamente delante de los hombres, y aún así, pueden perder su validez. Aquí un ladrón puede quitarnos las cosas, y ni se importará con los documentos de propiedad. Las personas aquí pueden quebrar, y la justicia tomar las posesiones en nombre de los acreedores, el fuego puede consumir, un terremoto, una tormenta o una inundación pueden acabar con todo. Una enfermedad puede obligarnos a vender las cosas para poder pagar los tratamientos. Los bienes aquí envejecen y pierden su valor, o por causa del mercado, lo que valía 100 pasa de la noche a la mañana, a valer por ejemplo 5, como aconteció hace poco con las acciones de un gran banco que quebró. ¡En pocas horas, quien tenía esas acciones en su nombre, simplemente perdió 95! Aquí es una ilusión tener las cosas registradas en nuestro nombre, porque, o nos quitan, o perdemos por diversas razones, y por último, si nada de eso ocurre, un día de esos morimos, y las posesiones de nada nos servirán después de la muerte.

¿Y cómo es en el sistema celestial? Allá, no tendremos nada en nuestro nombre, sin embargo, podremos usar los bienes sin que nadie nos impida o cause trastornos. Nunca pagaremos impuestos prediales o territoriales, nunca se desvalorizarán las cosas, ni nunca nos quitarán lo que estemos utilizando.

¿Después de todo, qué es lo más importante, tener los bienes o usarlos? Claro que es mucho mejor poder utilizar los bienes, y no ser incomodado por eso. Aquí muchos tienen cosas de alto valor, pero no pueden salir a la calle con ellas, ya que se tornan blanco de la codicia de malos elementos. Allá seremos felices, aún sin ser propietarios de nada, pues podremos usar lo que existe, en cualquier lugar, sin amenaza alguna. Imaginemos lo siguiente, como si fuese aquí en la Tierra. Tú no tienes absolutamente nada, luego por el criterio terrestre, estás en la absoluta pobreza. Sin embargo, trabajas para un patrón muy rico, que aunque no te paga un salario, puedes usar su cuenta y comprar todo lo que necesitas para tu consumo. También él te prestó una linda casa que puedes usarla libremente. Él tiene muchos automóviles, que también están a tu disposición siempre. En las vacaciones, puedes viajar a cualquier lugar del mundo, por cuenta de él. Tus hijos pueden estudiar las carreras que quieran, él paga todo. Y así por el estilo. Si eso fuese realidad, ¿de qué irías a reclamar? ¿qué más  desearías? Cualquier cosa que desees para tu vida, la tendrías a tus anchas. Curioso, ¿verdad? Pues así es en la Tierra Nueva.

¿Qué es lo que podemos deducir de ese raciocinio? Que aquí mismo, debemos ensayar el sistema celestial. Ese es el sistema de la mayordomía, donde nada nos pertenece, pero todo lo tenemos al alcance para utilizarlo en nuestro beneficio. Es un sistema en que lo tenemos todo para ser usado pero nada para ser nuestro. Es un sistema en que DIOS lo suple todo, siempre, eternamente. Inclusive, ni precisa trabajar para comprar y tener, pues siempre se nos concederá gratuitamente lo que necesitemos, como dádivas para ser usadas cuando se desee. Admitamos, ese sistema es absolutamente superior y permite la verdadera felicidad. Nadie será más importante que el otro por el solo hecho de tener más, pues ni siquiera existirá la posibilidad de ese tipo de comparación. Pero lo importante es que allá, en la Nueva Tierra, tendremos eternamente a nuestra disposición, mucho más de lo necesario, sin falta de nada, a pesar de que no seamos propietarios de lo que usemos. Mucho más importante que ser dueño, es poder usar libremente.

Por eso es importante aprender cómo administrar aquí en la Tierra los recursos que pertenecen a DIOS. Esos recursos celestiales comprenden, por lo menos: (1) los bienes, como casas, terrenos, plantas, etc.; (2) nosotros mismos, con vida por toda la eternidad; (3) el tiempo, para usarse disfrutando de todo lo que existe; (4) DIOS, nuestro creador, para que lo amemos y aprendamos de él temas maravillosos; (5) los otros seres creados, para relacionarnos; (6) la naturaleza, para estudiarla, cuidarla y contemplarla; (7) los otros planetas, para hacer turismo espacial; (8) nuestra capacidad de aprender, adquirir conocimiento y realizar.

Como sabemos, aquí en la Tierra, la mayordomía se limita a los bienes, el cuerpo, el tiempo y los talentos o capacidades. Pero en la Tierra Nueva tendremos mucho más cosas para administrar y ser felices. Tenemos que aprender con lo poco, para saber usar correctamente lo mucho, que fue prometido y que muy en breve será una realidad en nuestras vidas.

 

Aplicación del estudio Viernes, día de preparación para el santo sábado.

Observemos nuestra situación en la Tierra de un modo positivo. Si hay algún lugar en el Universo en que existe la necesidad y la posibilidad de servir, ese lugar es nuestro planeta. Aquí, más que en cualquier otra civilización de DIOS, hay personas necesitando de auxilio, de socorro y de ayuda de todo tipo. Por ejemplo, hoy es 28 de enero y en el momento que estoy escribiendo esta parte del comentario, en nuestra región, están velando más de 230 muertos que perdieron sus vidas en una discoteca que se incendió. Nosotros, adventistas, sabemos que quien entra a un lugar de esos, los ángeles de DIOS no los acompañan, se van por cuenta y riesgo, es un lugar generalmente lleno de irregularidades que las autoridades pasan por alto porque ellas mismas se divierten allí. Como se trata de un negocio muy rentable, involucra intereses económicos y políticos de personas poderosas por lo que las leyes no son debidamente aplicadas. Además, es una contravención divina. Pero las familias de esos muertos, casi todos jóvenes, necesitan de auxilio, ¡y cómo lo necesitan! Desde una palabra de ánimo a socorros diversos relacionados con los entierros. Otras familias están necesitando de auxilio para el tratamiento de sus heridos. La principal ayuda que esas personas necesitan es el mensaje de salvación y la demostración viva de un estilo de vida diferente y saludable que genere verdadera felicidad. Eso mismo, auténtica felicidad, que esas personas buscan en los clubes nocturnos y en otros tipos de ilusiones. Esas personas están siendo engañadas por el enemigo, que les convence de la necesidad de divertirse de esa manera, saltando toda la madrugada en un ambiente cerrado, contaminado con sonidos y volúmenes altísimos. ¡Cuán importante es en esos días nuestro mensaje del futuro que aguardamos, y de la salud que ya debemos estar viviendo!

Antes del pecado, en el Edén, Adán y Eva cuidaban del jardín. Pero después del pecado, surgió la necesidad de trabajar por el sustento de la vida, además de cuidar de la naturaleza. Servir al semejante en el Edén era fácil y simple pues no había necesidades como las que aparecieron después del pecado. Hoy todos nosotros dependemos de mucha ayuda, y también somos invitados a ayudar. Hoy no se consigue más vivir sin el socorro de otras personas. ¡Cuántas veces una mano amiga nos auxilia llevándonos rápidamente al hospital en virtud de alguna emergencia!

El gran ejemplo de ayuda, de servicio, fue JESÚS, quien vino para servirnos  salvándonos de la muerte eterna. Por lo tanto, si hay algún lugar donde podemos practicar la ciudadanía celestial, el verdadero interés por el prójimo, ese lugar es nuestro planeta, principalmente en estos últimos días.

 

 

Vea el comentario (en portugués) clicando aquí.

El comentario en video tiene énfasis evangelizadora.

Tal vez tenga que apretar la tecla control, más un clique sobre el link.

 

escrito entre el 23 y el 29/01/2013

revisado el  06/02/2013

corregido por Jair Bezerra

traducido por Mario Dávila

 

 

 

Declaración del profesor Sikberto R. Marks

O Prof. Sikberto Renaldo Marks se guía por los principios denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus instituciones oficiales, cree en la conducción de CRISTO como comandante supremo de la iglesia y de Sus siervos aquí en la Tierra. Disiente de todas las publicaciones, por internet o por otros medios, que denigren la imagen de la iglesia de la Biblia y en nada contribuyen para que aquellas personas que por ventura las leen, sean estimuladas al camino de salvación. El profesor ratifica su fe en la integridad de la Biblia como la Palabra de DIOS, y en el Espíritu de Profecía como un conjunto de orientaciones seguras para la comprensión de la voluntad de Dios presentada por ellas. Y también acepta la superioridad de la Biblia como la verdad de DIOS y texto superior a todos los demás escritos sobre asuntos religiosos. Entiende que hay siervos de DIOS sinceros y fieles en todas las iglesias, que al final de los tiempos se reunirán en un solo pueblo y serán salvos por JESÚS en Su segunda venida a este mundo.

 

1 comment for “Lección 10 – La mayordomía y el medio ambiente

  1. anonimo
    setembro 27, 2015 at 1:23 pm

    sigan adelante no desmayen la vida esta dura no desmayen nunca

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