Lección 13: O custo do discipulado

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Versículo para memorizar: “Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación” (2 Corintios 1:7).

 

Sábado – Introducción

 

No hay datos certeros acerca de cuántos cristianos fueron torturados y matados a lo largo de la Historia, especialmente durante la Edad Media, donde rigió la Inquisición. Muchos líderes resuelven sus problemas matando a gente. Eso sucedió, como ejemplo, en la Revolución Francesa, en el que un año fueron muertas entre 16 y 40 mil personas. Fidel Castro fusiló alrededor de 17 mil, además de las más de 80 mil personas que se ahogaron intentando escapar a los Estados Unidos. Mao Tse-Tung mató a 70 millones, Stalin a 25 millones, Hitler a 6 millones. ¿Cuántas personas fueron martirizadas por la Inquisición? Algunos arrojan la cifra de 30 millones; otros dicen que es un número menor. Sólo Dios sabe la cantidad correcta. Y una cosa es segura: la Inquisición torturó con instrumentos horrendos, infligiendo sufrimiento absurdo. Muchos fueron quemados vivos, tal como lo hacía Nerón. “Con un poder cada vez mayor en sus manos, el Gran Inquisidor llegó a desafiar reyes, nobles, burgueses y otras importantes personalidades de la sociedad de la época”. [1]

 

No son pocos los autores que minimizan la cantidad de muertos por la Inquisición. Llegan a afirmar que fueron algunos cientos y no más que eso. Sobre este punto, Elena G. de White declaró: “Los cuerpos mutilados de millones de mártires clamaban a Dios venganza contra aquel poder apóstata” (El conflicto de los siglos, p. 64). ¡Entonces fueron millones, no algunos centenares!

 

Lo cierto es que los poderosos matan a personas que piensan diferente. Eso es un hecho. Los líderes políticos matan a personas que no comparten su ideología, y la Iglesia Romana mató porque personas adoraban de manera diferente, o porque leían y seguían la Biblia. ¡Ese es el punto! ¿Qué mundo es este en el que vivimos? ¿Quién es el hombre pecador, para juzgar quién debe vivir y quién debe morir? En este sentido, los hombres se han puesto en lugar de Dios, quien es el que puede dar vida, pero que también tiene el derecho de reclamarla de vuelta.

 

“No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal [la Inquisición] fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras” (El conflicto de los siglos, p. 250). Fue el caso de Galileo Galilei, quien por poco no fue muerto porque afirmaba que la tierra giraba alrededor del sol. Muchos científicos fueron perseguidos, censurados, e incluso condenados, por defender ideas contrarias a la doctrina “cristiana”. Es decir que quien se atrevía a disentir, era castigado.

 

Debemos atender al hecho de que mientras en el período de la Edad Media la iglesia romana se equivocó por disentir con la ciencia, que estaba en lo correcto, en nuestros días la misma iglesia se equivoca por ponerse al lado de la ciencia, que está errada. Es lo que sucede con el evolucionismo, que es aceptado por la iglesia, en una postura contraria al registro bíblico. Esto muy pronto será uno de los motivos para persecuciones y muertes. Alcanza con no estar de acuerdo con lo que piensen los líderes que desean dominar sobre el mundo, para ser perseguido. En un nivel más elevado, la predicación sobre el sábado será motivo de persecución y muerte.

 

Domingo – Calcular el costo: primera prioridad

 

La así llamada “Santa Inquisición”, persiguió, aterrorizó y mató a personas que no adoraban según la voluntad papal. Es cierto que llegaron a cazar muchas brujas, pero aun así, las cosas no debieron tratarse de ese modo. La justicia en términos de adoración reside en Dios. En todas las épocas, los hijos de Dios fueron perseguidos. Es el costo de optar por la adoración correcta. Satanás tuvo siempre por objetivo eliminar al pueblo de Dios en la tierra, y cortar con la posibilidad de lo que ese pueblo pudiera enseñarle al mundo. Actualmente, prácticamente no hay persecución. Lo que existe son sólo algunos episodios aislados. Esto es así porque la Iglesia Adventista todavía está muy acomodada, a pesar de haberse iniciado el reavivamiento. Si se predicara con gran poder, si se buscara a los perdidos por todo el mundo, la oposición se levantaría con furia. La persecución de los últimos días será distinta de las anteriores. Será mucho más abarcante, es decir que involucrará una mayor cantidad de métodos de presión y tortura. Por ejemplo, la cancelación de cuentas bancarias, inhabilitación para operar, cancelación de documentos personales, pérdida de títulos, alteraciones en el currículo profesional, multas impagables, denigración del concepto del nombre, pérdida de derechos de ciudadanía, etc., además de las torturas tradicionales. Lo que podemos esperar para la última batalla es una ferocidad sin igual de parte de Babilonia, tal como nunca antes se vio. Pero nos queda un consuelo: esa será la última persecución. A pesar de que será la más intensa, durará poco tiempo, y luego vendrá Jesús. ¡Y eso es muy bueno!

 

Actualmente, la situación de los adventistas es bien razonable, si bien algo limitada en las posibilidades. Hay muchos empleos y oportunidades de negocios que simplemente son difíciles para nosotros, sino imposibles. Los trabajos denominados 24×7 son un ejemplo. En ese caso, la persona debe estar disponible 24 horas por día los siete días a la semana, para presentarse a su trabajo, incluyendo los sábados. Ser profesor universitario, como es mi caso, es bastante razonable. Pero también tuve que contentarme con algunas limitaciones. Llegué hasta la maestría y no completé mi doctorado porque, de haberlo hecho, me habría traído grandes problemas. Como es una universidad privada, los cursos de pos-graduación y de maestría sólo se llevan a cabo los viernes a la tarde, a la noche y los sábados durante el día. Si hubiera hecho el doctorado, tendría que haber dado clases en esos cursos, o sería despedido. Son las circunstancias y limitaciones de haber optado así en lo que respecta a la religión. Así lo prefiero, y con ello tener la vida eterna, que ganar algo más aquí y desparecer con los impíos. Vivir para la eternidad es la más alta prioridad, y así lo hemos decidido. Pasaremos por algunas aflicciones, pero valdrá la pena.

 

Lunes – Llevar nuestra cruz

 

“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27). El primer paso en dirección a una continuidad cotidiana con Cristo es negarse a uno mismo. ¿Y qué significa “negarse a sí mismo”? Podemos, por lo menos, determinar tres pasos para negarnos a nosotros mismos:

 

  1. Abandonar una justicia propia, dejar de seguir los propios deseos y repudiar al yo. Esto consiste en dejar de engrandecernos y desear de ser más que los demás. Ese fue uno de los problemas de los discípulos, y sólo recibieron el don del Espíritu Santo cuando resolvieron esta cuestión. Ingresamos a una vida para Cristo, y eso lo es todo.

 

  1. El segundo paso es llevar nuestra cruz. La vida cristiana no siempre es fácil y tranquila. Debe haber un compromiso serio con Cristo. Cargar la cruz no es simplemente vivir teniendo problemas que resolver o deberes desagradables que enfrentar. La cruz es la expresión del odio del mundo contra Jesús y contra quien lo siga. El mundo odió a Cristo y por eso lo crucificó; el mundo odia a quién es discípulo de Cristo. Por eso la cruz significa una vida voluntariamente entregada a la voluntad de Dios. Consiste en entregar la vida para que Jesús haga lo que Él desee. Juan escribió: “”Por eso me ama el Padre, porque yo doy mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mí mismo” (10:17, 18). Fue una vida de obediencia plena a los mandamientos de Dios, una vida sujeta a la voluntad divina.

 

  1. El tercer paso es el sacrificio vicario, esto es, destinar la vida en favor de otras personas. “En esto hemos conocido el amor, en que Cristo puso su vida por nosotros.  Nosotros también debemos dar nuestra vida por los hermanos” (1 Juan 3:16). Esto significa trabajar para que otros se salven. Eso fue todo lo que Jesús hizo al cargar su cruz. Por lo tanto, nosotros también debemos cargar nuestra cruz.

 

Martes – Respuesta disciplinada

 

Los seres humanos triunfamos en la vida con planificación y disciplina para llevar a cabo eso que planificamos. Hasta los animales e insectos se organizan para sus tareas. Alcanza con observar, por ejemplo, a las abejas y las hormigas. Los gansos, al volar grandes distancias lo hacen en forma de “V” para los que van al frente puedan provocar un vacío que facilite el vuelo de los demás, que permanecen graznando para incentivar a los que van delante. Van cambiando de posición para que ninguno se agote. ¡Eso es disciplina! El desarrollo científico es una realidad porque hombres y mujeres muy disciplinados siguieron métodos rigurosos y profundizaron el conocimiento. Y el progreso tecnológico es el resultado de la disciplina.

 

En lo que respecta a la vida cristiana, ¿hay necesidad de disciplina? Si en las actividades seculares existe esa necesidad, mucho más lo será en lo espiritual, pues Dios es organizado, crea cosas perfectas, y todo funciona perfectamente bajo leyes, muchas de ellas extremadamente complejas e interrelacionadas unas con otras. El acto creador de Dios es el resultado de su perfecta disciplina, o sea, de su planificación y orden.

 

Aquí vencemos en la guerra espiritual abandonando el mundo y disciplinándonos para vivir bajo otra ciudadanía. Ser disciplinado según los deseos de Dios no es algo difícil y tedioso, es algo natural y atrayente. La dificultad es que nosotros gustamos del mundo, y le damos prioridad a las cosas del mundo, y en muchos casos hacemos las cosas de Dios de manera improvisada.

 

Para ilustrar esto, recurrimos a un lamentable ejemplo verídico. Los hermanos de una pequeña iglesia organizaron una vigilia reducida que comenzaría a las 20 horas extendiéndose hasta las 22. Mi responsabilidad era hacer una oración, en el momento oportuno. La oración tenía un motivo específico asignado. Aquellos hermanos habían organizado todo maravillosamente bien. Las partes fueron distribuidas con los tiempos previstos, todo perfectamente ubicado en su lugar. Era, sin duda alguna, un buen ejemplo de planificación, organización y disciplina. Todo iba bien hasta cuando, alrededor de las 20:30, llegó el pastor distrital. Aquella no era la iglesia central del distrito. Él y un obrero no evangélico llegaron, entraron cargando paquetes y rompieron con lo que había sido planificado. Literalmente se hicieron cargo, e instalaron la computadora (que no quería funcionar, lo que les llevó 20 minutos arreglar). El programa se interrumpió con la espera. Después pusieron música y hablaron, cada uno cuando quiso, y todo lo que había sido planificado fue dejado de lado. Para no extenderme, aquello fue una confusión. Los hermanos habían planificado todo, cuándo hablaría cada uno, incluyendo al pastor y al obrero, pero éstos, además de llegar tarde, le faltaron el respeto al programa y a los hermanos de la iglesia. ¿Queremos que Dios bendiga algo así?

 

Surge un interrogante: ¿Por qué muchas veces nosotros, pueblo de Dios, hacemos las cosas de Él de modo improvisado, sin previsión y sin preparación? ¿Por qué dejamos tantas cosas para última hora? ¿Por qué para ir a la iglesia muchas veces nos demoramos, pero para llegar al trabajo siempre somos puntuales? ¿Por qué el programa de Escuela Sabática se inicia con pocos participantes, pero para la hora del Culto Divino la iglesia está llena? Si eso ocurre, es porque Dios está en segundo, o tercer, lugar. Cuando era joven, me gustaba participar de la Santa Cena que organizaban en mi iglesia. Me impresionaba la secuencia del ritual, todo muy bien ensayado. ¡Y todo eso resultaba en una solemnidad impresionante! Conmovía el corazón y hacía que pensáramos en el sacrificio de Jesús. Un sermón bien preparado es atrayente, una lección bien preparada por el maestro es inspiradora, y todos participan con mayor facilidad y profundizan los temas con mayor provecho.

 

Tenemos que darle una mirada al ejemplo de los atletas olímpicos. Como adventistas, no debemos competir, pero el ejemplo de la preparación de ellos es algo impresionante, y los resultados que se logran, dignos de admirar. Extraemos algunas lecciones de algunos casos.

 

La británica Claire Lomas, atleta parapléjica, en el Maratón de Londres 2012 participó con un nuevo instrumento robótico desarrollado para mantener erguidas a personas con incapacidad de movimiento, completo la prueba en diecisiete días, con el fin de recaudar fondos para beneficencia, fue recibida en la meta final por cientos de espectadores, fotógrafos, periodistas de radio y televisión, los organizadores de la prueba, y en los últimos metros fue acompañada por la Household Cavalry, unidad montada de elite del ejército británico. ¡Qué voluntad de superación! ¿Quién dijo que los parapléjicos no pueden trabajar para Dios, si ella logró superar la distancia de 42 kilómetros? [2]

 

Para participar en una maratón (que tiene una extensión de 42.192 metros), los corredores aficionados se entrenan un total de 70 a 80 kilómetros por semana de distancia acumulado. Los maratonistas expertos acostumbran correr distancias más largas durante la semana y más de una vez al día. La gran cantidad de kilómetros recorridos en el entrenamiento supone una gran ventaja en lo que respecta a la resistencia, pero también supone el riesgo de contusiones y lesiones. La gran mayoría de los maratonistas de elite, llega a acumular cerca de 160 kilómetros semanales durante su entrenamiento.

 

Para satisfacer nuestra curiosidad, el vencedor de la primera maratón olímpica moderna, en abril de 1896, fue un pastor de ovejas y acarreador de agua griego llamado Sipiridon Louis. Le llevó 2:58:50, lo que constituyó la primera marca oficial para esta prueba. El recordista actual es Wilson Kipsang, atleta keniano que recorrió la maratón de Berlín del 29 de septiembre de 2013 en 2:03:23. La recordista femenina es la británica Paula Radcliffre, que lo hizo en 2:15:25 el 13 de marzo de 2003.

 

Nosotros debemos ser como los maratonistas, o como otros atletas, en lo que respecta a la disciplina, ya sea en la alimentación, en los hábitos de vida, en el estudio, en la preparación de lo que hagamos para Dios. No queremos que Dios nos abandone en la dejadez. Dios es disciplinado y nosotros también serlo. Así lograremos grandes cosas.

 

Miércoles – Comparar costos

 

El costo del discipulado involucra voluntad, renuncia y sacrificio. Eso es justamente de lo que no le gusta escuchar al pueblo en general en nuestros días. Este fin de semana escuché un pequeño tramo de un programa de televisión de una iglesia neo-pentecostal, en donde un pastor bramaba a las multitudes en el culto de bendición financiera. Ellos clamaban a Dios para que bendijera a todos para enriquecerse. Así es fácil cautivar el interés de las personas y conquistar a una multitud de miembros. Lo difícil es decirles: “Sigan nuestra iglesia y experimentarán sufrimiento, persecuciones y muerte, pero –al final– tendrán la vida eterna”. La gente quiere los beneficios del mundo aquí, y ahora. Pocos son, y serán, los que ingresan en el camino estrecho que va en subida, lo que requiere esfuerzo para continuar. Muchos entrarán en el camino ancho y espacioso, y que va descendiendo, lo que no necesita esfuerzo para recorrerlo.

 

Jesús habló acerca de cómo sería la vida de sus seguidores: “Yendo ellos por el camino, uno le dijo: ‘Señor, te seguiré dondequiera que vayas’. Jesús le respondió: ‘Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza’. A otro, Jesús le dijo: ‘Sígueme”. Y éste respondió: ‘Señor, deja que primero vaya y entierre a mi padre’. Jesús replicó: ‘Deja que los muertos entierren a sus muertos. Y tú ve, y anuncia el reino de Dios’. Entonces otro dijo: ‘Señor, te seguiré, pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa’. Jesús contestó: ‘Ninguno que pone su mano al arado, y mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios’” (Lucas 9:57-62).

 

Seguir a Jesús es una opción y la entrega voluntaria de uno mismo es la única expresión de amor que existe. Jesús nos quiere completos, sin restricciones, sin un “pero”. Algunas de sus palabras muestran las actitudes que se esperan de un seguidor de Él:

 

“Al que te golpee en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Al que te quiera poner a pleito y quitarte la ropa, déjale también la capa. Al que te obligue a llevar una carga por una milla, ve con él dos” (Mateo 5:39-41).

 

“Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que maltratan y persiguen” (Mateo 5:44).

 

“El que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mateo 10:38).

 

Analizando la vida de Jesús, constatamos que su idea motivadora, la razón de su existencia, fue concretar la voluntad del Padre. Las primeras palabras de Jesús registradas en el evangelio, pronunciadas cuando tenía doce años y ante los doctores de la Ley fueron: “¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre tenía que estar” (Lucas 2:49).

 

Jesús dejó bien aclarado que seguirlo aquí en la tierra no sería fácil. En varias oportunidades afirmó que su reino no era de este mundo. Les dijo a todos los que quisieron seguirlo que atravesarían aflicciones. Habló del camino estrecho para salvación, y del camino ancho para perdición. La vida de los siervos de Dios, mientras estuvieran aquí en la tierra, sería a veces muy difícil. Surgirían las persecuciones, el avasallamiento de los derechos legales, e incluso la muerte. Explicó que estaba preparando moradas para todos en la Tierra Nueva, no aquí. Las delicias prometidas serían para después de la Segunda Venida, no para el presente. Aquí es un lugar de tremendas luchas. Por lo tanto, debemos aguardar un poco de tiempo, tener paciencia como la de los héroes de la fe de Hebreos 11. Es necesario poseer inteligencia espiritual, esto es, sabiduría para sufrir aquí, pero tener la vida eterna luego. Este tipo de mensaje sólo logra atraer a las personas si se tiene el poder del Espíritu Santo, pues requiere que las personas comprendan que la “teología de la prosperidad” es una mentira, y que sepan que la salvación no consiste en recibir el Reino de Dios aquí en la tierra. Aquí es el lugar donde se conquista la ciudadanía celestial.

 

Jueves – Una mejor resurrección

 

Los héroes de la fe, hombres y mujeres de los cuales el mundo no era digno, esperaron la promesa y la alcanzaron en sus días, sino que experimentaron sufrimientos increíbles, cometidos por personas que nunca debieron haber existido. Estos héroes, sin embargo, eran conscientes de que alcanzarían una mejor resurrección (Hebreos 11:35).

 

“¿Y qué más diré?  El tiempo me faltará para contar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, que por la fe conquistaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon boca de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerza de la debilidad, fueron valientes en batallas y rechazaron ejércitos extranjeros.

Las mujeres recobraron sus muertos por resurrección, unos fueron torturados y rehusaron ser rescatados, para alcanzar mejor resurrección, otros experimentaron vituperios y azotes, cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada, anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y cabras; pobres, angustiados, maltratados. ¡Hombres de los cuales el mundo no era digno!  Perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque aprobados por el buen testimonio de su fe, no recibieron el cumplimiento de la promesa; porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, para que ellos no llegaran a la perfección aparte de nosotros” (Hebreos 11:32-40).

 

¿Qué fue lo que motivó a estas personas tan confiadas? La Biblia responde: “Todos éstos murieron en la fe, sin haber recibido las promesas, mirándolas de lejos, saludándolas y confesando que eran peregrinos y forasteros sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria. Si hubieran estado pensando en la tierra de donde salieron, hubieran tenido tiempo de volver a ella. Pero deseaban la mejor, a saber, la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les había preparado una ciudad” (Hebreos 11:13-16).

 

Ese es el verdadero sentido de la vida cristiana. Es una vida de luchas y victorias, y la recompensa –la cual nos ha sido garantizada– no llegará en esta tierra, sino en el lugar donde nos llevará el Redentor cuando regrese.

 

 

Viernes – Resumen y aplicación del estudio

 

  1. I.     Síntesis de los principales puntos de la lección

 

  1. ¿Cuál es el principal enfoque?

 

El discipulado consiste en el cambio de la ciudadanía del mundo a la ciudadanía del Reino de Dios. Esto implica permanecer en el mundo, pero no pertenecer a él, lo que evidentemente resultará en problemas, en ciertas ocasiones, graves. Vivir en este mundo por sí solo ya es una circunstancia insegura, pero ser discípulo de Dios aquí hace la vida más insegura aún, pues el príncipe de este mundo es Satanás, y él detesta que alguien no le obedezca y no le tribute honra. Pero es cuando el discípulo se esfuerza por conquistar a otras personas para que salgan del imperio de Satanás y se pasen el Reino de Dios. Entonces enfrentarán problemas. Pero la mira de los discípulos no está aquí, sino en el futuro, donde habrá deleite que aquí siquiera podemos imaginar.

 

  1. ¿Cuáles son los tópicos relevantes?

 

Aquí cargamos una cruz, la de la obediencia a los mandamientos de Dios. Es una cruz porque aunque sean los mandamientos del amor, aquí en la tierra prima el odio. Por lo tanto, quien obedezca a Dios, estará viviendo de manera contraria a la natural en la tierra.

 

  1. ¿Has descubierto otros puntos que podrías añadir?

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  1. II.  ¿Qué cosas importantes podemos aprender de esta lección?

 

Si, como iglesia, en nuestra ciudad somos admirados por la población, nos admiran, es porque no estamos predicando ni dando el tono certero del mensaje. La proclamación de Jesús al mundo hace que las personas, en su mayoría, lo detesten. Sólo algunos lo aceptan y se salvan.

 

  1. ¿Qué aspectos puedo agregar a partir de mi estudio?

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  1. ¿Qué medidas debemos tomar a partir de este estudio?

 

Debemos vivir, actuar, y predicar el mensaje que Jesús nos encomendó, con el poder del Espíritu Santo. Entonces se producirá una revolución en el mundo, y se desencadenará la batalla final entre el bien y el mal. Hoy todo está calmo porque nosotros, los adventistas, estamos bastante acomodados.

 

  1. ¿Qué es lo bueno en mi vida que me propongo a reforzar y lo malo para cambiar?

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  1. Comentario de Elena G. de White

 

“La abnegación y la cruz están directamente en el camino de cada cristiano que es un verdadero seguidor de Cristo.  Jesús dijo: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame’ (Mateo 16:24). ¿Quiere cada alma considerar el hecho de que el discipulado cristiano incluye la abnegación, el sacrificio de sí mismo, hasta el punto de entregar la propia vida, si esto fuera necesario, por amor al que dio su vida por la vida del mundo? Los cristianos que contemplan a Cristo en la cruz están comprometidos por su obligación hacia Dios, a causa del don infinito que él hizo en la persona de su Hijo, de no retener nada de lo que posean por muy precioso que esto sea para ellos.  Si poseen cualquier cosa que pueda emplearse para atraer a cualquier alma, no importa cuán rica o cuán pobre ésta pueda ser, hacia el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, deben utilizar libremente tal cosa para realizar este propósito.  El Señor emplea a los agentes humanos para que éstos sean colaboradores con él en la salvación de los pecadores” (Consejos sobre la mayordomía cristiana, p. 303).

 

  1. Conclusión general

 

“El fundamento del plan de salvación descansa en el sacrificio. Jesús dejó las cortes reales y se hizo pobre para que por su pobreza nosotros fuésemos enriquecidos. Todos los que participan de esta salvación comprada para ellos por el Hijo de Dios a un sacrificio tan infinito, seguirán el ejemplo del verdadero modelo. Cristo fue la principal piedra del ángulo y nosotros debemos edificar sobre este fundamento. Todos deben tener un espíritu de abnegación y sacrificio. La vida terrenal de Cristo fue muy abnegada; estuvo señalada por la humillación y el sacrificio. Y los hombres, participantes de la gran salvación que Jesús vino a traerles ¿rehusarán seguir a su Señor y compartir su abnegación y sacrificio?… ¿Es el siervo mayor que su Señor? ¿El Redentor del mundo practicará la abnegación y el sacrificio en nuestro favor mientras los miembros del cuerpo de Cristo practican la indulgencia propia? La abnegación es una condición esencial del discipulado” (La fe por la cual vivo, p. 153).

 

  1. ¿Cuál es el punto más relevante al que llegué mediante este estudio?

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Prof. Sikberto R. Marks

Estudiado y escrito entre los días 14 y 20 de febrero de 2014

Revisado el 21 de febrero de 2014

Corregido por Jair Bezerra

Traducción al español:

Rolando D. Chuquimia

28 de febrero de 2014

RECURSOS ESCUELA SABATICA

recursos.escuelasabatica@gmail.com

 



[1] Fuente: http://www.suapesquisa.com/historia/inquisicao/

[2] Fuente: Wikipedia.

5 comments for “Lección 13: O custo do discipulado

  1. Carlos Guevara
    Abril 12, 2014 at 10:34 am

    Busco los comentarios del profesor Sikberto en espanol de este trimestre

    • Sikberto Marks
      Abril 13, 2014 at 12:09 pm

      Não estão saindo mais porque os tradutores desistiram.

  2. Pablo Bautista
    Maio 24, 2014 at 7:04 pm

    Cuando van a seguir traduciendo las lecciones Al espanol?

    • Sikberto Marks
      Maio 29, 2014 at 8:49 pm

      Não tenho mais tradutores, enquanto não aparecer quem faça as traduções, ficaremos sem as lições em espanhol, infelizmente.

  3. Hugo Llamoja
    junho 28, 2014 at 12:27 am

    Desde Perú, saludos hermano Marks. Muchos seguimos sus acertados comentarios de la Escuela Sabática, traducidos por el hermano Rolando Chuquimia y Mario Dávila. Dios lo bendiga hermano y también a su familia.

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