Lección 3 – “Se completa la creación”

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Lecciones de la Escuela Sabática

Primer  Trimestre de 2013: “Los orígenes”

Lección 3 – “Se completa la creación”

Semana del 12 al 19 de enero de 2013

Comentario auxiliar realizado por Sikberto Renaldo Marks, profesor titular en la cátedra de Administración de Empresas de la Universidad Regional del Noroeste del Estado do Rio Grande do Sul – UNIJUÍ (Ijuí – Río Grande do Sul).

Este comentario es sólo un complemento para el estudio de la lección original.

Versículo para Memorizar: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Génesis 2:2).

 

Sábado – Introducción

 

Los últimos tres días de la Creación Dios hizo cosas más importantes y complejas, aquellas que le dieron significado a toda la creación. En el tercer día, había creado la vida vegetal. En el quinto y sexto días, creó la vida animal en la tierra. Entonces hubo movimiento. Antes de aquella vida animal, en el cuarto día, creó la luz adecuada para el planeta, la del sol, y el reflejo de su luz por parte de la luna. Pero la complejidad surgió al final de la creación: el ser humano, hombre y mujer, creados a la semejanza del propio Creador. ¡Qué impresionante! Un ser parecido al propio Creador… Cuanto más se acercaba al final de la semana de la Creación, más importante era lo que Dios creaba. Es importante entender que la mujer fue su último acto creador. ¡Realmente puso sensibilidad y belleza en su última obra! Por último, instituyó el séptimo día de aquella semana de la creación como un día especial. En él no creó nada, sólo descansó, o sea, reflexionó sobre lo que había hecho, porque había un propósito para todo. El Señor, Adán y Eva pasaron ese día juntos. Fue un día especial, concebido para una actividad especial.

 

Tenemos que analizar bien el contenido de la lección de esta semana, pues es esencial para que entendamos los propósitos de la creación.

 

Domingo – El sol, la luna y las estrellas

 

Antes de continuar, hay que aclarar algo. El título de esta sección dice “Domingo – El sol, la luna y las estrellas”. No está haciendo referencia a que el sol, la luna y las estrellas hayan sido creados en el primer día, sino que en esta semana se continúa con el análisis del relato de la creación partiendo del cuarto día.

 

Bien, estamos ya en el cuarto día de la obra de Dios. Ya existía la luz, la atmósfera, los continentes y los mares, la hierba, las plantas y los árboles. En el cuarto día sucede algo que aparentemente contradictorio. Y lo es porque lo hizo Dios, que es infinitamente más inteligente que nosotros. Muchas veces nuestra comprensión sobre los actos de personas muy inteligentes a veces nos sorprenden, cuánto más en el caso de Dios. El interrogante que se plantea es el siguiente. Si Dios creó la luz en el primer día, ¿cómo explicamos la creación del sol, la luna y las estrellas en el cuarto día? Examinemos lo que la Biblia dice en relación al primer día. Afirma que Dios creó la luz, no que Él haya creado el sol, las estrellas y la luna. Así como la tierra, estos cuerpos celestes ya existían antes de la creación de la vida en este planeta. La Biblia no lo dice explícitamente, pero es obvio que fue así porque Génesis 1:1 dice que Dios creó en el principio los cielos y la tierra y dejó de lado esta tierra por un tiempo para nosotros desconocidos, sin forma y vacía. El no habría creado solo la tierra para que, en el cuarto día, haber creado lo que estuviera fuera de ella, o sea, el resto del universo. Esto último no tiene sentido alguno. Ahora bien, si la luz fue creada en el primer día, sin relación con ningún cuerpo celeste, entonces esa luz no provino de alguna estrella como el sol. Y si fue así, lo que podemos aseverar por lo que está escrito en la Biblia, sólo queda una única fuente para tal luz, la del propio Dios. En la Biblia hay margen para esta comprensión. En Apocalipsis 21:23 dice que en la Nueva Jerusalén, donde estará el trono de Dios, no habrá necesidad ni de sol ni de luna, porque la luz que surge de Dios iluminará toda la ciudad. No dice que allí no habrá sol ni luna, sino que no serán necesarios. Por lo tanto, en los tres primeros día es evidente que la luz provenía de Dios en los momentos justos, o sea en la parte de la mañana (día) de cada jornada, y dejaba oscuro el planeta en la parte vespertina (noche).

 

¿Qué habría sido creado entonces en el cuarto día? No tenemos una explicación plena, pero la Biblia dice que se creador el sol y la luna. Hace referencia a dos grandes luceros, un para gobernar el día –el sol– y otro para gobernar la noche –la luna– que refleja la luz del sol. Es obvio que en los tres días anteriores la noche era absolutamente oscura, ni siquiera se veían estrellas. Ahora, desde el cuarto día en adelante, la tierra recibió luz de su propio sistema estelar, tenía su estrella encendida para que la iluminara y la calentara, y también la luna para darle algo de claridad a la noche y, como ya sabemos, definir la duración de cada mes.

 

Si el sol y la luna, así como la tierra, ya existían antes de que la creación se llevara a cabo en nuestro planeta, ¿cómo se explica el que no hubiera luz que llegara de ellos en los tres primeros día? No tenemos respuestas plenas para esto, pero podemos suponer y esperar la explicación del propio Creador. Podemos plantear hipótesis, lo que no debemos hacer es generar polémicas en torno a ellas, unos defendiendo una cosa, los otros, otra, pues así se forman divisiones entre nosotros. Si otros comentaristas presentan otras posibilidades, me parece bien, siempre que no le atribuyan a Satanás alguna cosa de la creación.

 

Hay por lo menos dos posibilidades en cuanto al establecimiento del sol y de la luna. Una es que el sol ya ardía; la otra que no. Si la primera hipótesis es verdadera, entonces –por alguna razón– esa luz no abarcaba a la tierra. Tal vez había un techo de nubes entre el sol y la tierra. En este caso, tampoco se habrían visto las estrellas distantes. La otra hipótesis es que el sol, apagado, habría sido encendido en el cuarto día, y así la luna habría empezado a reflejar su luz. ¿Cuál de estas dos posibilidades tiene mayores oportunidades de ser la verdadera? No tenemos idea. Pero no es importante para nosotros el que lo sepamos. Una cosa es segura, tendremos temas para estudiar luego de la Segunda Venida. Este es un asunto cautivante, el de entender cómo creó Dios todo, y las razones por haberlo hecho del modo en que Él lo hizo.

 

Lunes – Creación de los animales del aire y del agua

 

Llegamos al quinto día. Hasta aquí podemos ver que Dios siguió un plan lógico. El primer día proclamó su poder para crear, haciendo aparecer la luz sin que ésta dependiera de alguna fuente, sino de Él mismo. Dios creó demostrando poder e inteligencia, sólo por haberlo pensado, o sea, de seguir un plan para todo lo que fuera siendo creado, y determinado por su palabra que todo ello surgiera.

 

En el segundo día hizo provisión de la atmósfera y separó la tierra del agua, proveyendo partes secas y partes con agua. En ese día, la tierra pasó a tener forma, o sea que se podría haber dibujado un mapa para el planeta. Antes no podría haberse hecho, pues estaba cubierto por agua. Ahora había atmósfera, continentes y mares. Todo fue creado con una secuencia lógica.

 

En el tercer día, Dios engalanó la tierra creando el pasto, las plantas medianas y las más grandes, como los árboles. Ahora la tierra estaba quedando hermosa, tenía forma, y estaba cubierta de colores y de vida. En el cuarto día le dio independencia de luz a la tierra, providenciando la luz del sol y de la luna. Ahora, durante el día, Dios podría ausentarse de la tierra que ello continuaría teniendo su propia luz y fuente de calor, elementos tan necesarios para la vida.

 

Entonces llegó el quinto día. Hasta aquí fue el más importante, pero no el mayor de todos. Dios pobló los extremos de la tierra, o sea, la atmósfera, con aves y las aguas con peces. En esto demostró un poder inimaginable, pues hubo seres vivientes que podían volar, como los que podían nadar. Pera eso debió haber planificado muy bien todo, pues los sistemas vitales de los unos son radicalmente diferentes al de los otros como sucede, por ejemplo, con el caso de la respiración, pero también con el desplazamiento. Unos necesitan alas, los otros, aletas. El Creador demostró que es capaz de encarar los extremos de manera perfectamente normal. Para Él no hay límites. En las mayores profundidades del mar, hasta las mayores alturas, Él –si lo desea– puede colocar seres vivos donde se le ocurra. Es creativo y encuentra solución para todas las posibilidades de su imaginación. Eso requiere diversidad, seres diferentes habitando en lugares distintos. Y para evitar toda monotonía, pues a Dios le gusta lo bello, Él no creó solo algunas pocas especies de aves y peces, sino miles. Y esos seres pudieron haber cambiado a lo largo del tiempo, con cambios interesantes, con nuevas variedades atractivos. Es natural que con el paso del tiempo se produjeran novedades en la creación. Dios no creó la vida para que los descendientes fueran una copia exacta de sus progenitores. Pueden ser parecidos, pero no elegantemente diferentes.

 

Ese es el Dios que creó todo por aquí. Determinó leyes inteligentes, leyes que no podrían haber aparecido por obra de la casualidad, y mucho menos a través de los individuos luchando entre sí. La lucha y el conflicto no perfeccionan nada, sino que destruyen. Y sigue una planificación inteligente, que genera armonía, lógica y estabilidad con belleza.

 

Martes – Creación de los animales terrestres

 

En nuestro estudio, hemos llegado al sexto día de la semana de la creación. ¿Qué fue lo que Dios creó en este día? A los animales terrestres y al ser humano. Lo hizo con una potencial diversidad. A lo largo del tiempo, en la naturaleza, y mediante las leyes de la genética, van surgiendo variaciones dentro de cada especie. Pero no surgen nuevas especies, no aparecen animales que antes no existían. De Adán y Eva, la primera pareja, surgieron, por ejemplo, las tres grandes razas humanas: la blanca, la negra y la amarilla. No obstante, el término “raza humana” está teniendo cada vez menos aceptación en el medio científico. De cualquier modo, la mayor probabilidad es que las tres grandes características raciales hayan surgido de los tres hijos de Noé. Y si fue así realmente, posiblemente ya había entre los descendientes de Adán y Eva la posibilidad de la diferenciación racial. Hoy tenemos mezclas raciales entre los seres humanos, las cuales conforman una multiplicidad de matices de colores en la piel y en el cabello, así como formas corporales muy interesantes. La raza humana es muy variada, lo que la hace hermosa, y excluye la monótona igualdad entre todos.

 

Dios creó todas las cosas para que fueran variadas, tuvieran belleza y sirvieran para algo práctico. Genéticamente, los animales terrestres son muy parecidos al ser humano; las aves están algo más distante, y los peces y reptiles, aún más. Los monos, por ejemplo tienen un código genético muy parecido al de los seres humanos. Podría admitirse que son físicamente bastante cercanos. Pero eso no quiere decir que el ser humano tuvo al mono como su ancestro. La gradual diferenciación genética entre los animales no prueba la evolución. Es más fácil admitir que existió una Inteligencia infinita que creó todas las cosas con tal afinidad, porque actualmente no pueden constatarse mutaciones que hagan surgir nuevas especies. Además, tales cambios no pueden ser probados ni siquiera en los tiempos pasados.

 

Hay interrogantes que nos quedan cuya respuestas podremos pedirle a Dios luego de ser salvos. ¿Qué fue lo que se modificó en nuestro código genético el día de la caída de Adán y Eva? ¿Cómo afectó eso a los animales y las plantas? Tales cambios, ¿habrían ocurrido cuando fueron pronunciadas las nuevas condiciones de vida en la tierra, a las maldiciones que Dios determinó a causa del pecado? ¿O solo fue causada por la pérdida de conexión íntima de amor entre los seres vivos y Dios? Son interrogantes interesantes, pero que hoy debieran únicamente provocar curiosidad. Un día estudiaremos estas cuestiones sobre bases sólidas, pero no necesitamos imperiosamente esas respuestas. Lo que hoy necesitamos saber es cómo salvar nuestra vida.

 

Miércoles – La creación completada

 

De las muchas cosas que podemos aprender de la creación de Dios, una de ellas –muy importante– es la planificación. Todo lo que hacemos sin planificación, su ejecución demora más, se cometen más errores, y termina devengando mayores costos. Personalmente, acostumbre planificar de manera semanal. Imprimo una hoja de papel oficio con cinco columnas, una para cada día hábil, con algunas partes previamente planificadas. Hay otras actividades que planifico de manera mensual, otras semanales, y otras diariamente, antes de iniciar dichos períodos de tiempo. En la medida en que se van desarrollando las actividades, se van tildando. ¡Cuán bueno es llegar al final del día y ver todo tildado! ¡Evaluar y poder decir: “Por la gracia de Dios, he podido hacer un buen trabajo”! Dios también lo hizo así. Tenía un plan para cada día, y al final del día Él evaluó, y llegó a la conclusión de que todo había salido bien.

 

Dios planificó la semana de la Creación. Y siguió su plan. Estaba previsto qué se haría cada día, y la razón por la cual en el séptimo día descansó, bendecido y santificado. La raza humana es el fruto de una inteligente planificación, con un propósito supremo: llenar este planeta de vida, belleza y felicidad.

 

¿Por qué razón Dios creó el sábado? ¿Cuál es la razón por la que Dios descansó en ese día? ¿Y de haberlo bendecido y santificado? ¿Por qué razón Dios diferenció tanto al día de sábado? Y si fue Él quien estableció el sábado con esos atributos especiales, ¿podría alguien más alterar esa decisión? ¿Estaría Dios, por ejemplo, santificando hoy el domingo? ¿Obedecería hoy Dios mandamientos de hombres? Si es así, ¿qué clase de dios sería Él que hasta una criatura puede ordenarle?

 

Dios creó el sábado por causa del hombre. Hubo una necesidad para la creación del sábado. El ser humano, para ser feliz, necesitaba cultivar el amor por encima de todas las cosas. Y Dios es amor. Por lo tanto, el ser humano necesitaba momentos de intimidad con Dios, su Creador; momentos en los que nada más desviara su atención, aparte del amor a Dios. Esa siempre fue la finalidad del sábado. El sábado tiene que ver con la relación que tenemos con el Creador, por eso comienza: “Acuérdate del sábado…”, y luego continúa “porque en seis días creó Dios…”. En síntesis, ¡acuérdate del sábado para no olvidarte de tu Creador!

 

¿Cuál es, entonces, la razón para el descanso en ese día? Ese descanso lo tenemos que entender en el contexto de la perfección, donde nadie se cansa físicamente. El descanso significa lo que el propio mandamiento dado a través de Moisés indica, con detalles mayores para las situaciones luego emergentes de gran pecaminosidad (les seres perfectos entienden con mayor facilidad cómo se obedece al amor, no hay necesidad de decirles de manera terminante que no maten, no roben, etc.). El mandamiento dice que no hagamos obra alguna para nosotros en ese día, y eso forma parte del descanso. El reposo se completa con la otra parte, la de la comunión con el Creador, la que acostumbro denominar “intimidad con el Amor”.

 

¿Y por qué razón el sábado es el séptimo día? ¿Por qué Dios trabajó durante seis días, y el séptimo día no, sino que descansó? Esto no es tan difícil de entender. ¿Puede alguien inaugurar algo sin haberlo concluido? Muchos políticos hacen esto, lo he visto con mis propios ojos. ¡Sólo se puede declarar concluida una obra que está realmente terminada!

 

Avancemos en nuestro cuestionamiento. ¿No sirve el primer día para ese descanso? Utilicemos la lógica. El primer día fue un día de trabajo. En él Dios creó algo, fue la luz, e hizo la separación entre la luz y las tinieblas, determinando la duración del día y la noche. Ese fue un día de creación, por lo tanto en ese día el Creador no reposó. Y no pudo descansar en ese día porque todavía no se había creado nada. Ese día no sirve para el descanso. Entonces, es obvio que ese día no es un día para el reposo, sino para trabajar. En ese día se inicia el trabajo de la semana, por lo que –de todos los días– sería el menos indicado para el reposo. Así deberían pensar todos los que se autodenominan cristianos. No sirve para el reposo ningún otro día de la semana, porque en todos ellos Dios trabajó. Sólo en el sexto día Él completó toda su obra, para sí descansar al día siguiente, el séptimo. Únicamente no trabajó en el séptimo día. Utilizando nuestro razonamiento e inteligencia, las cuales Dios nos dio, sin mucho esfuerzo, queda derribado el argumento de la santificación del domingo. No es más santo que cualquier otro día, porque Dios trabajó en Él, incluso comenzó en él su obra. Añadimos que, además del descanso, Dios bendijo y santificó sólo al séptimo día, y en este día, culminó la semana de la creación. Esto es fácil de entender si una persona se entrega a la influencia del poder del Espíritu Santo. En menos de un minuto, esta cuestión quedaría resuelta.

 

El sábado es el día para cultivar la felicidad por medio de la comunión íntima con Dios, que es Amor. Eso fue determinado por el propio Dios, no por un enemigo de Él. El domingo sí fue establecido por un emperador pagano, en un imperio pagano. Fue promulgado por Constantino, quien gobernaba el imperio romano, donde se adoraba al sol, cuyo día, en el culto pagano, es justamente el domingo.

 

Jueves – El día literal

 

Hay un fenómeno en las guerras, y que está siempre presente en ellas, que es la desinformación. La mentira es una estrategia muy utilizada. Forma parte del arsenal para engañar al bando contrario. En todas las guerras la desinformación fue siempre utilizada por todos los generales, excepto por uno: Dios.

 

En relación a nuestros orígenes, el enemigo de Dios también se ha valido de esa estrategia. Uno de los asuntos en el que ha centrado sus mentiras es el origen de la raza humana. Cualquier explicación sirve, siempre que no sea la bíblica. Por ejemplo, el Evolucionismo dice declara que hubo algo que ellos denominan “huevo cósmico”. De dónde provino ese “huevo”, nadie lo sabe. Se fue calentando mucho y explotó, formando –con el tiempo– las galaxias con sus estrellas y planetas. Mucho más tarde, en nuestro planeta se formó espontáneamente la vida, la cual evolucionó hasta nuestro estado actual. Si así hubiera sido, entonces en la actualidad, mucho más que en aquellos tiempos, deberíamos estar evolucionando hacia una sociedad mejor, pero lo que se verifica es exactamente lo contrario. Si hubiéramos evolucionado en el pasado, si con esa evolución hubiésemos alcanzado un nivel más cercano a la perfección, ¿por qué razón, cuando supuestamente estamos por alcanzar la perfección, la evolución pasa a un retroceso, en dirección al caos? Esta es una teoría muy exquisita…

 

Entre el Evolucionismo y el Creacionismo se inventaron explicaciones intermedias. Pero para acomodar el Evolucionismo al Creacionismo. Una de esas explicaciones es la que se relaciona con los días de la semana de la Creación. No habrían sido días literales, sino largas eras, de ¿quién sabe? millones de años.

 

Pero lo que podemos deducir del relato bíblico no permite tal interpretación. La Biblia es muy clara, y sólo basta la lectura de Génesis. En cada día hubo una tarde y una mañana. No es posible que haya existido una tarde o una mañana de miles o de millones de años. La Biblia enumera claramente: “Y fue el primer día…” y así sucesivamente con el segundo, el tercero, etc. No es compatible el hecho de que cada día tuviera su número, incluso el séptimo día con un nombre, sábado, con el argumento de que fueron largos períodos de tiempo. La Biblia presenta la creación como siendo llevada a cabo en una semana literal, en la que el séptimo día fue el último de aquella semana. Y hasta hoy existen los días y las semanas.

 

Además, quien tiene suficiente poder para crear por su Palabra, ¿utilizaría largas eras para crear, si lo puede hacer instantáneamente?

 

Al final, ¿cuáles serían las razones por las que los enemigos combaten la explicación bíblica de la literalidad de los días de la creación? Es simple de entender. Combatir la explicación de la obra de Dios, minimizar el amor divino, pues así lo convertirían en un ser que crea y abandona sus criaturas. Si Dios creó a la criatura para que ésta evolucionara, entonces no la habría creado perfecta.

 

También sirve para minimizar el concepto de pecado, al afirmar que en rigor de verdad las cosas están mejorando, no empeorando. Esto resulta en una clase de descrédito en relación a Dios, haciendo que las personas se entreguen al cuidado de sus propias capacidades intelectuales. Así es como el mundo funciona hoy, como si Dios no existiera, o como si Él fuese un Ser distante o ausente, que es lo mismo que no existir.

 

También sirve para restarle importancia al sábado. Si los orígenes hubieran ocurrido tal como lo afirman, entonces la semana habría aparecido en alguna época en la historia, sin ninguna vinculación con el descanso de Dios, ni con la bendición ni la santificación. Por lo tanto, la Ley de Dios sería una invención surgida en algún momento de la Historia, o habría sido dada a los judíos por Moisés sin la intervención divina. O sea que, sin el relato bíblico, hasta el plan de salvación pierde su sentido. El nacimiento y la muerte de Jesús no tendrían sentido alguno, pues, si no existió el pecado de Adán y Eva, si hemos o estamos evolucionando, ¿para qué necesitaríamos un Salvador? Y si Dios se habría distanciado tanto de nosotros, jamás habría enviado a Jesús, su Hijo para salvarnos. Entonces a quien clavaron en la cruz no sería el Mesías enviado, sino cualquier héroe humano, cuyos huesos estarían enterrados en algún lugar de Jerusalén.

 

El relato de la creación, según la Biblia, es la base para toda la doctrina de los cristianos, y a la cual el propio cristianismo, en gran parte, está combatiendo. Es comprensible esto, pues al fin y al cabo aquí en la tierra todos estamos en guerra.

 

Viernes – Aplicación del estudio

 

Según tu opinión, ¿cuál es el punto de doctrina que el enemigo hace blanco de sus mayores ataques? No hace falta pensar demasiado, seguro que es el sábado. El cambio del sábado al domingo fue la movida estratégica de Satanás. Siendo que el sábado es el día separado para una comunión íntima entre la criatura y el Creador, si no es guardado, entonces se rompe el vínculo que permea esa intimidad. Y si el pueblo santifica el domingo, o al menos no va a trabajar en ese día, ese pueblo de desvinculará del Creador y se unirá al que no es creador. Y esta es una cuestión dramática, la cual muchos no perciben. El séptimo día es claramente el Día del Creador, por varios motivos. Uno es que fue Él, el Creador, quien instituyó ese día, quien descansó en ese día, y quien lo bendijo y lo santificó. ¿Dice en algún lugar en la Biblia, la única Palabra confiable de Dios, que Él cambiaría el día de descanso solemne? Tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento, sólo vemos relatos que confirman la santificación del sábado, jamás del domingo. En realidad, el cambio fue hecho, como todos deben saber, por un emperador del Imperio Romanos, que además de no ser Dios, ni siquiera era cristiano, porque nunca lo fue. Su conversión, aun cuando pudiera haber existido, lo que para muchos es dudoso, tampoco lo acreditaría para hacer el cambio de algo que fue instituido por Dios, el Creador, para su honra y para el beneficio de los seres humanos. Las personas inteligentes deberían preguntarse: ¿Haría un cristiano genuino tal cambio en la Ley establecida por Dios? Solo un emperador arrogante que deseara beneficiarse de ventajas políticas que podrían obtenerse de una unión con los cristianos lo haría.

 

Tendríamos que describir al domingo como el día del no-creador, porque antes de él no había creación alguna. Antes del primer día de la creación, ni siquiera existían los días. Por otra parte, antes del séptimo día de la creación, todo lo que aquí existe fue creado por Dios. Así, el séptimo día es el día en que reverenciamos al Creador. El primero, sólo existe para reverenciar a Satanás, que no es creador de cosa alguna, a no ser los múltiples problemas que enfrentamos aquí en esta tierra.

 

Cada uno escogerá a quien quiere seguir.

 

Prof. Sikberto R. Marks

 

Escrito entre los días 5 y 11 de diciembre de 2012

Revisado el 18 de diciembre de 2012

Traducción al español: Rolando D. Chuquimia

RECURSOS ESCUELA SABÁTICA ©

recursos.escuelasabatica@gmail.com

25 y 26 de diciembre de 2012

 

 

 

 

Declaración del profesor Sikberto R. Marks

 

El prof. Sikberto Renaldo Marks se orienta por los principios denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus instituciones oficiales. Cree en la conducción de Cristo como Comandante supremo de la Iglesia y en la de sus siervos aquí en la tierra. No está de acuerdo con todas aquellas publicaciones que, a través de internet o de otros medios, denigran la imagen de la iglesia bíblica y que en nada contribuyen a que las personas sean estimuladas al camino de la salvación. El profesor ratifica su fe en la totalidad de la Biblia como Palabra de Dios, y en el Espíritu de Profecía, como un conjunto de orientaciones seguras para la comprensión de la voluntad de Dios y como texto superior a todos los demás escritos sobre asuntos religiosos. Entiende que hay siervos sinceros y fieles a Dios en todas las iglesias que, al final de los tiempos, se reunirán en un solo pueblo y serán salvos por Jesús en su Segunda Venida a este mundo.

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