Lección nº 7 – Armarse para la victoria

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Lecciones de la Escuela Sabática Mundial – Estudios del Cuarto Trimestre de 2012

Tema general del trimestre: Creciendo en Cristo

Lecciones de la Escuela Sabática Mundial – Estudios del Cuarto Trimestre de 2012

Tema general del trimestre: Creciendo en Cristo

Estudio nº 7 – Armarse para la victoria

Semana del 10 al 17 de noviembre

Comentario auxiliar elaborado por Sikberto Renaldo Marks, profesor titular de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad Regional del Noroeste del Estado de Rio Grande do Sul – UNIJUÍ (Ijuí – RS – Brasil)

Este comentario solamente es un complemento auxiliar al estudio de la lección original.

www.cristovoltara.com.br marks@unijui.edu.br – Fone/fax: (55) 3332.4868

Ijuí – Rio Grande do Sul – Brasil

 

Versículo de memoria:Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efes. 6:13).

 

Introducción del sábado de tarde

La vida del cristiano es como una carrera universitaria. Si ingresa en la universidad, entonces va a tener que dedicar un esfuerzo adicional para, a lo largo de los años y al final, llegar a ser un buen profesional. Es muy curioso que de todas las universidades, y en todas las carreras, salen buenos y malos profesionales. Eso también acontece con las mejores universidades, si bien que el número de malos profesionales que de ellas salen es menor. Esa es la diferencia. Los profesores fueron los mismos, los libros fueron los mismos y las oportunidades también. Sin embargo, existe una curiosa diferencia en los resultados obtenidos. ¿Por qué será? La diferencia está en la dedicación de cada estudiante.

Para alcanzar el reino de DIOS ocurre lo mismo. La Biblia es la misma, los pastores son los mismos y las lecciones de la Escuela Sabática también, y hasta el ESPÍRITU SANTO es el mismo, pero los miembros son diferentes. Aún así, algunos abandonan la fe, otros se mantienen en la iglesia pero son fríos, otros tibios, y felizmente hay aquellos que siempre están vigilantes y se esfuerzan por alcanzar la meta que es la vida eterna.

La diferencia en la victoria de cada uno de nosotros no está en DIOS, ni en el pastor, ni en la Biblia, ni en los libros del Espíritu de Profecía y ni en las lecciones de la Escuela Sabática. La diferencia está en lo que cada uno hace de estos elementos y lo que desea con ellos.

Como ya dijimos en una lección anterior, fácil es ser bautizado, lo difícil es la transformación, esto es, renunciar a los atractivos del mundo y mantenerse así. El bautismo es un acto, resultado de la decisión tomada por una persona; sin embargo, la transformación o santificación es un proceso, una sucesión de hechos y eventos, algunos buenos para reafirmar en la fe, otros buenos para apartar de la fe. Un hecho es que la voluntad de volver atrás se hace muy fuerte, como cuando el pueblo de Israel quería regresar a Egipto, donde habían sido esclavos. La mayoría de ellos, excepto dos de los que salieron de Egipto con 20 años o más, pereció en el desierto. No es diferente en nuestros días. La gran mayoría de nosotros prefiere el mundo, cuyo símbolo es el Egipto aquél del pasado.

Para que nos mantengamos firmes en el camino de la salvación, es imprescindible que usemos las armas de DIOS. Solo así estaremos a salvo. ¿Cuáles son esas armas? Ellas ya fueron estudiadas anteriormente. Vamos a revisarlas otra vez y, por  ende entender mejor ese asunto vital para todos. Ese estudio es importante, pues debemos tomar conciencia que de él depende nada menos de que nuestra vida eterna, ya asegurada a todos, pero que será dada a los que se dediquen por tenerla.

 

Domingo: La necesidad de armarnos personalmente

Pablo usó el equipo del soldado romano para ilustrar la necesidad de preparación del soldado de la fe. El ejército romano era básicamente de ataque. El ejército divino no es de ataque, sino de conquista y defensa. Nada tenemos contra el comandante enemigo y sus poderes, o sea, nos referimos a los principados y potestades. Es evidente que estos poderes quieren destruirnos, pero de nuestra parte, lo que debemos hacer es quitar de esos poderes personas para el Reino de DIOS. Es en ese sentido nuestra lucha contra tales poderes, pues vencerlos no nos incumbe: tales poderes fueron derrotados en la cruz.

A rigor, entonces, nuestra incumbencia en territorio enemigo, lleno de trampas, es entrar allí y retirar las personas para llevarlas a CRISTO. Esa es nuestra lucha: salvar personas para la vida eterna. Y eso es muy peligroso, pues provoca una reacción muy fuerte por parte de los malos espíritus, y también por parte de los agentes humanos involucrados con el enemigo. Es nuestro deber entonces estar bien armados para la defensa y bien protegidos contra sus ataques.

Veamos un ejemplo. Sea el caso de un vendedor de libros espirituales, que esté trabajando en una ciudad donde viven muchos espiritistas y personas fanáticas. No puede ir allá sin su espada que es la Biblia, la cual no le servirá de mucho si no vigila en oración, además de necesitar del resto del equipo. Deberá saber manejar bien la Biblia y tener el poder de lo alto, para responder a los ataques de falsas doctrinas. Cualquier persona interesada estará evaluando lo que habla ese hombre de DIOS y lo que hablan los enemigos. Es un debate entre un representante de DIOS y los del enemigo. En esos momentos, él no solo deberá tener su espada, sino deberá saberla manejar bien, Siendo así, derrotará los argumentos del enemigo y salvará aquella persona, que saldrá concientemente del imperio de la muerte y vendrá al reino de la vida eterna.

 

Lunes: Ceñidos con la verdad, la coraza de justicia

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efes. 6:14)

Cuando Pablo escribió sobre las dos armas, la correa y la coraza, las colocó próximas, y la persona que dividió el texto en versículos, las ubicó en el mismo verso. Pablo comparó la correa con la verdad y la coraza con la justicia. Es evidente que esas dos armas tienen afinidad. La verdad es la meta de la justicia, y quien se guía por la verdad tiene protección de la justicia.

En la vestimenta de un soldado romano había la correa y la coraza. La correa no solo aseguraba la ropa y servia para colgar la espada y otros pertrechos como también protegía parte del vientre y de los genitales. A su vez, la coraza protegía el tronco.

La verdad es la disposición de un soldado de DIOS cuanto a su modo de pensar, hablar y actuar. Jamás él debe mentir. La mentira es el principal recurso del enemigo, y por causa de ella la justicia lo busca para castigarlo cuando llegue el momento. Como soldados de CRISTO, nuestra meta es atraer esclavos en territorio enemigo y traerlos para el ejército de la verdad. Luego, no podemos hacer eso mintiendo y engañando, pues quien así actúa, estará contribuyendo para que otros se pierdan y él mismo se perderá. No hay el menor espacio al lado de JESÚS para quien miente.

La justicia es nuestra gran defensa. Es por ella que permanecemos vivos. La justicia defiende a quien actúa con la verdad, no condena a quien no miente. Por consiguiente para los verdaderos la justicia es una arma de defensa, pero para quien miente, la justicia se convierte en una arma de ataque. Mejor dicho, quien miente pierde esa coraza, y ella se torna en un poder de condenación para muerte.

 

Martes: La preparación y el escudo de la fe

Un soldado tiene que estar equipado con todo lo que existe a disposición, de acuerdo a lo que irá a hacer. Una armadura y las armas no son nada sin el soldado, así como un soldado no puede hacer casi nada sino está equipado, armado y todavía bien entrenado.

Así es con el cristiano. Las armas que Pablo describe aquí no son nada si es que no están haciendo parte de una persona bien entrenada, o mejor,  bien capacitada. La armadura y las armas hacen un conjunto que se completa con el soldado capacitado.

Entonces, vamos a continuar estudiando las armas del soldado cristiano. El calzado del soldado tiene su importancia para la comodidad, para que se canse menos, para que tenga los pies protegidos, para que pueda caminar o correr bastante, para que pueda hacer todo eso en terreno peligroso, para que no se lastime, para que no caiga fácilmente, etc. El calzado y los pies, como un conjunto, forman la base que mantiene a un soldado en pié y en posición favorable para la pelea, sea en la defensa, sea en el ataque. El calzado debe ser adecuado al terreno. Si el soldado peleará en la nieve es una cosa, si en un lugar pantanoso es otra, y si lo hará en laderas y colinas, aún otra.

Es el conjugo pies y calzado que llevarán al soldado de un lugar a otro, dándole movilidad. Por eso, el soldado cristiano, que no mata sino que busca salvar, debe estar bien calzado espiritualmente, para que pueda ir y llevar buenas e importante noticias, sea a los propios hermanos, sea a los que aún se encuentran en poder del enemigo. El calzado simbólico del cristiano es necesario para llevar el “evangelio de la paz”, las buenas nuevas de salvación y vida eterna. El calzado evangelio de la paz es lo que motiva al soldado de la salvación para ir a donde debe llevando las nuevas de vida sin ese sufrimiento que enfrentamos aquí.

¿Y el escudo que usaba el soldado romano? En cuanto al soldado cristiano, Pablo dice que ese escudo es la fe. Muy bien comparado, pues el soldado romano usaba mucho el escudo en los momentos críticos. Era más un equipo de defensa contra la acción de la espada, de la lanza o de la flecha enemiga, pero eventualmente era usado para derribar al enemigo. Con el cristiano, el escudo de la fe se torna un arma de defensa en los momentos en que parece que el mundo va a caer sobre nosotros. Por ejemplo, cuán necesaria es la fe cuando perdemos el empleo, cuando ataca la enfermedad, cuando se es atacado con falsas doctrinas, cuando nos quieren engañar, etc.

Así como el escudo romano servia de defensa para todo el cuerpo del combatiente, así también la fe sirve para mantenernos firmes al lado de CRISTO en los momentos decisivos, y para en esos momentos no perder la confianza en las promesas de DIOS.

 

Miércoles: Yelmo y espada

El centro de la toma de decisiones de un país, o de una organización, es siempre un lugar vital. Sin ese centro, por ejemplo, no hay como una iglesia funcione. Y la gente también tiene su centro de decisiones. Se encuentra en el cerebro, es nuestra mente. Cuando el cerebro es afectado puede comprometer a la mente. Para proteger el cerebro existe el cráneo que es una gruesa capa de huesos bien ajustados. Sin embargo, en ciertas circunstancias, puede que el cráneo no sea suficiente para la protección. Ese es el caso de una guerra. Entonces los soldados usan cascos. Un varazo dado en una pierna o en la espalda puede que no sea tan comprometedor como cuando dado en la cabeza. Ella necesita de protección especial, por ejemplo, un casco de acero. Hoy en día los motociclistas, el personal de la construcción civil y quienes trabajan en fábricas también usan, y quien ya sufrió un accidente sabe muy bien cual es su utilidad.

En el campo espiritual ese casco representa la salvación, o sea, la garantía de que  nuestra mente no entrará en colapso cuando el enemigo ataque. Tenemos la garantía de que nuestra mente no sufrirá tentación mayor de la que pueda soportar. DIOS suplirá el poder adicional necesario. DIOS defenderá nuestra mente, si ella misma siente la necesidad. La garantía de salvación dada por DIOS a todo aquel que se interese, funciona como un casco protector de nuestro centro de decisiones. Si en ese centro tomamos la decisión de mantenernos al lado del Salvador, el casco de DIOS estará siempre disponible, y acontezca lo que acontezca, no nos podrán quitar la salvación.

Por su vez, la espada es una arma de defensa y de ataque. Espiritualmente es representada por la Biblia. Como esa es una guerra espiritual, que ocurre en el campo de los pensamientos y sus respectivas acciones, no podría ser diferente de un libro, como un manual de supervivencia en esta guerra sirve como espada. Para eso tenemos que ser capaces de recordar lo que allí está escrito para nuestra defensa. Por ejemplo, si nos atacan diciendo que nuestra iglesia no es la verdadera, uno de los versículos que tenemos que recordar es Apoc. 12:17, donde habla que el dragón se airó contra la mujer y se fue a pelear contra el resto de su descendencia, los que guardan los mandamientos de DIOS y tienen el testimonio de JESÚS. Eso quiere decir que siguen los Diez Mandamientos de la Biblia, porque los otros diez mandamientos no son de DIOS ni están en la Biblia. Y una cosa más, la iglesia verdadera tiene la Biblia y la sigue. Apocalipsis 14:12 repite de modo casi idéntico. Decir “está escrito” es equivalente a manejar la espada de dos filos, que corta por los dos lados. La Biblia tiene dos filos, el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Esa espada también puede y debe servir para atraer a la gente al reino de DIOS. Esa es su principal utilidad. Por ella se puede probar cuál iglesia está en el camino correcto y cuáles pertenecen a Babilonia. En cuanto al uso de nuestra espada, es así que debemos luchar.

 

Jueves: Orando en todo tiempo

Imagine un soldado en un puesto avanzado del campo de batalla. Es un observador de los movimientos del enemigo. ¿De que le serviría a él y al comando de su ejército si no tuviese un equipo de radio-comunicación?

Imagine ahora otro soldado, uno de CRISTO, en idéntica situación. ¿Qué estaría haciendo ese otro soldado? Podría estar dando un estudio bíblico a una única persona, de una familia de espiritistas, en una ciudad hostil a la Biblia pura.

¿Qué necesidad común tienen esos dos soldados? La necesidad de estar ligados al comando central. Uno utiliza su radio, el otro la oración.

Vigilar y orar es fundamental en esta guerra espiritual, como en cualquier guerra. Vigilar es estar atento, orar es estar conectado con el comando central, que en nuestro caso es DIOS.

Por la oración, orando en todo tiempo como dice el apóstol, y esto es un estilo de vida ligado con el Cielo, podemos recibir orientaciones, podemos recibir un suministro de fuerzas extras y animarnos y reforzarnos mutuamente, pues podemos orar unos por los otros. Así formaremos una unidad entre nosotros, pues estaremos unidos a nuestro Comandante superior que es JESUS CRISTO. Estaremos unidos en un sentido completo, esto es, con DIOS Padre y entre nosotros. Es ahí que reside el poder superior, pues, así, entra en escena otro más, el prometido ESPÍRITU SANTO. Ese poder que se forma porque estamos unidos es tan importante que tiene un nombre específico: sinergia, o sea, el efecto multiplicador de actuar unidos. ¡Imagine la sinergia que se forma con el poder de DIOS, con la cooperación del ESPÍRITU SANTO y los ángeles de DIOS con los hombres! Es por eso que, en todo lo que hagamos debemos estar, u orando o en actitud de oración.

¿Pero cuál es la diferencia entre orar y estar en actitud de oración? Muy simple de entender. Veamos otra vez el ejemplo del soldado en un puesto avanzado con su radio. Él está en oración cuando está hablando por la radio con el comando central, y está en actitud de oración cuando hace dos cosas: primero, tiene su radio encendido y está siempre listo a recibir mensajes y, segundo, está siempre atento para cumplir los encargos de todos los mensajes que ya recibió. En el caso de un soldado de CRISTO, orar significa hablar directamente con DIOS, y estar en actitud de oración significa llevar un estilo de vida coherente con las instrucciones que ya conoce. Aquí podemos hacer una pregunta interesante. ¿Puede alguien así ser derrotado por satanás? ¡La respuesta es obvia!

 

Aplicación del estudio Viernes, día de preparación para el santo sábado.

Ahora pensemos en un soldado al que en el campo de batalla, en plena guerra, le falta algún equipo, alguna pieza. Por ejemplo, sea el caso de una lucha convencional, como ocurre en este mundo, y que a nuestro soldado le falte munición, o que perdió una bota. Lo que fuese, se queda debilitado. Imagine idéntica situación para un soldado de CRISTO, después del decreto dominical, por lo tanto, en medio al alto clamor que es el período entre ese decreto y el cierre de la puerta de gracia, esto es, aún antes de las plagas. Ese es un período de abundante derramamiento del poder del ESPÍRITU SANTO y va a ser muy doloroso por aquellos adventistas que en ese tiempo aún no estén preparados, pues se quedarán sin ese poder. Pero imagine ese soldado sin saber manejar la Biblia. Se queda como si estuviese sin espada, o sin munición, que es lo mismo. ¿Qué podrá hacer en tal situación, cuando tenga que explicar porqué no guarda el domingo?

Imaginemos otra situación. La de un soldado de CRISTO que se encuentra en un lugar infestado de enemigos, y que se olvidó su equipo de comunicación, en este caso, cuya oración no funciona. Ese soldado está en una situación sin salida. ¿Cómo hará para obtener suministros espirituales? De hecho, será vencido. Irá a faltar la fe que precisa ser alimentada siempre (acuérdese de Elías, que venció a centenas de falsos profetas delante de una muchedumbre de gente, pero que al día siguiente le faltó la fe y acabó huyendo de Jezabel…). En esos momentos la fe sirve como el poder para estar en pie y no ser vencido. Cuanto más la situación arrecie, más fe recibiremos, y así, ocurra lo que ocurra, permaneceremos firmes. Pablo dijo “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Cor. 10:4). En los días finales, quien no posee todo el armamento, corre enorme riesgo de ser cautivado por las ideologías del mundo, falsas doctrinas, sofismas, que son agradables a una mente carnal, pero que no contribuyen para la salvación sino todo lo contrario, llevan a la muerte eterna.

 

 

 

Vea el comentario (en portugués) clicando aqui.

El comentario en video tiene énfasis evangelizadora.

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escrito entre  el 03 y el 09/10/2012

revisado el  16/10/2012

corregido por Jair Bezerra

traducido por Mario Dávila

 

 

 

Declaración del profesor Sikberto R. Marks

O Prof. Sikberto Renaldo Marks se guía por los principios denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus instituciones oficiales, cree en la conducción de CRISTO como comandante supremo de la iglesia y de Sus siervos aquí en la Tierra. Disiente de todas las publicaciones, por internet o por otros medios, que denigren la imagen de la iglesia de la Biblia y en nada contribuyen para que aquellas personas que por ventura las leen, sean estimuladas al camino de salvación. El profesor ratifica su fe en la integridad de la Biblia como la Palabra de DIOS, y en el Espíritu de Profecía como un conjunto de orientaciones seguras para la comprensión de la voluntad de Dios presentada por ellas. Y también acepta la superioridad de la Biblia como la verdad de DIOS y texto superior a todos los demás escritos sobre asuntos religiosos. Entiende que hay siervos de DIOS sinceros y fieles en todas las iglesias, que al final de los tiempos se reunirán en un solo pueblo y serán salvos por JESÚS en Su segunda venida a este mundo.

 

Semana del 10 al 17 de noviembre

Comentario auxiliar elaborado por Sikberto Renaldo Marks, profesor titular de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad Regional del Noroeste del Estado de Rio Grande do Sul – UNIJUÍ (Ijuí – RS – Brasil)

Este comentario solamente es un complemento auxiliar al estudio de la lección original.

www.cristovoltara.com.br marks@unijui.edu.br – Fone/fax: (55) 3332.4868

Ijuí – Rio Grande do Sul – Brasil

 

Versículo de memoria:Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efes. 6:13).

 

Introducción del sábado de tarde

La vida del cristiano es como una carrera universitaria. Si ingresa en la universidad, entonces va a tener que dedicar un esfuerzo adicional para, a lo largo de los años y al final, llegar a ser un buen profesional. Es muy curioso que de todas las universidades, y en todas las carreras, salen buenos y malos profesionales. Eso también acontece con las mejores universidades, si bien que el número de malos profesionales que de ellas salen es menor. Esa es la diferencia. Los profesores fueron los mismos, los libros fueron los mismos y las oportunidades también. Sin embargo, existe una curiosa diferencia en los resultados obtenidos. ¿Por qué será? La diferencia está en la dedicación de cada estudiante.

Para alcanzar el reino de DIOS ocurre lo mismo. La Biblia es la misma, los pastores son los mismos y las lecciones de la Escuela Sabática también, y hasta el ESPÍRITU SANTO es el mismo, pero los miembros son diferentes. Aún así, algunos abandonan la fe, otros se mantienen en la iglesia pero son fríos, otros tibios, y felizmente hay aquellos que siempre están vigilantes y se esfuerzan por alcanzar la meta que es la vida eterna.

La diferencia en la victoria de cada uno de nosotros no está en DIOS, ni en el pastor, ni en la Biblia, ni en los libros del Espíritu de Profecía y ni en las lecciones de la Escuela Sabática. La diferencia está en lo que cada uno hace de estos elementos y lo que desea con ellos.

Como ya dijimos en una lección anterior, fácil es ser bautizado, lo difícil es la transformación, esto es, renunciar a los atractivos del mundo y mantenerse así. El bautismo es un acto, resultado de la decisión tomada por una persona; sin embargo, la transformación o santificación es un proceso, una sucesión de hechos y eventos, algunos buenos para reafirmar en la fe, otros buenos para apartar de la fe. Un hecho es que la voluntad de volver atrás se hace muy fuerte, como cuando el pueblo de Israel quería regresar a Egipto, donde habían sido esclavos. La mayoría de ellos, excepto dos de los que salieron de Egipto con 20 años o más, pereció en el desierto. No es diferente en nuestros días. La gran mayoría de nosotros prefiere el mundo, cuyo símbolo es el Egipto aquél del pasado.

Para que nos mantengamos firmes en el camino de la salvación, es imprescindible que usemos las armas de DIOS. Solo así estaremos a salvo. ¿Cuáles son esas armas? Ellas ya fueron estudiadas anteriormente. Vamos a revisarlas otra vez y, por  ende entender mejor ese asunto vital para todos. Ese estudio es importante, pues debemos tomar conciencia que de él depende nada menos de que nuestra vida eterna, ya asegurada a todos, pero que será dada a los que se dediquen por tenerla.

 

Domingo: La necesidad de armarnos personalmente

Pablo usó el equipo del soldado romano para ilustrar la necesidad de preparación del soldado de la fe. El ejército romano era básicamente de ataque. El ejército divino no es de ataque, sino de conquista y defensa. Nada tenemos contra el comandante enemigo y sus poderes, o sea, nos referimos a los principados y potestades. Es evidente que estos poderes quieren destruirnos, pero de nuestra parte, lo que debemos hacer es quitar de esos poderes personas para el Reino de DIOS. Es en ese sentido nuestra lucha contra tales poderes, pues vencerlos no nos incumbe: tales poderes fueron derrotados en la cruz.

A rigor, entonces, nuestra incumbencia en territorio enemigo, lleno de trampas, es entrar allí y retirar las personas para llevarlas a CRISTO. Esa es nuestra lucha: salvar personas para la vida eterna. Y eso es muy peligroso, pues provoca una reacción muy fuerte por parte de los malos espíritus, y también por parte de los agentes humanos involucrados con el enemigo. Es nuestro deber entonces estar bien armados para la defensa y bien protegidos contra sus ataques.

Veamos un ejemplo. Sea el caso de un vendedor de libros espirituales, que esté trabajando en una ciudad donde viven muchos espiritistas y personas fanáticas. No puede ir allá sin su espada que es la Biblia, la cual no le servirá de mucho si no vigila en oración, además de necesitar del resto del equipo. Deberá saber manejar bien la Biblia y tener el poder de lo alto, para responder a los ataques de falsas doctrinas. Cualquier persona interesada estará evaluando lo que habla ese hombre de DIOS y lo que hablan los enemigos. Es un debate entre un representante de DIOS y los del enemigo. En esos momentos, él no solo deberá tener su espada, sino deberá saberla manejar bien, Siendo así, derrotará los argumentos del enemigo y salvará aquella persona, que saldrá concientemente del imperio de la muerte y vendrá al reino de la vida eterna.

 

Lunes: Ceñidos con la verdad, la coraza de justicia

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efes. 6:14)

Cuando Pablo escribió sobre las dos armas, la correa y la coraza, las colocó próximas, y la persona que dividió el texto en versículos, las ubicó en el mismo verso. Pablo comparó la correa con la verdad y la coraza con la justicia. Es evidente que esas dos armas tienen afinidad. La verdad es la meta de la justicia, y quien se guía por la verdad tiene protección de la justicia.

En la vestimenta de un soldado romano había la correa y la coraza. La correa no solo aseguraba la ropa y servia para colgar la espada y otros pertrechos como también protegía parte del vientre y de los genitales. A su vez, la coraza protegía el tronco.

La verdad es la disposición de un soldado de DIOS cuanto a su modo de pensar, hablar y actuar. Jamás él debe mentir. La mentira es el principal recurso del enemigo, y por causa de ella la justicia lo busca para castigarlo cuando llegue el momento. Como soldados de CRISTO, nuestra meta es atraer esclavos en territorio enemigo y traerlos para el ejército de la verdad. Luego, no podemos hacer eso mintiendo y engañando, pues quien así actúa, estará contribuyendo para que otros se pierdan y él mismo se perderá. No hay el menor espacio al lado de JESÚS para quien miente.

La justicia es nuestra gran defensa. Es por ella que permanecemos vivos. La justicia defiende a quien actúa con la verdad, no condena a quien no miente. Por consiguiente para los verdaderos la justicia es una arma de defensa, pero para quien miente, la justicia se convierte en una arma de ataque. Mejor dicho, quien miente pierde esa coraza, y ella se torna en un poder de condenación para muerte.

 

Martes: La preparación y el escudo de la fe

Un soldado tiene que estar equipado con todo lo que existe a disposición, de acuerdo a lo que irá a hacer. Una armadura y las armas no son nada sin el soldado, así como un soldado no puede hacer casi nada sino está equipado, armado y todavía bien entrenado.

Así es con el cristiano. Las armas que Pablo describe aquí no son nada si es que no están haciendo parte de una persona bien entrenada, o mejor,  bien capacitada. La armadura y las armas hacen un conjunto que se completa con el soldado capacitado.

Entonces, vamos a continuar estudiando las armas del soldado cristiano. El calzado del soldado tiene su importancia para la comodidad, para que se canse menos, para que tenga los pies protegidos, para que pueda caminar o correr bastante, para que pueda hacer todo eso en terreno peligroso, para que no se lastime, para que no caiga fácilmente, etc. El calzado y los pies, como un conjunto, forman la base que mantiene a un soldado en pié y en posición favorable para la pelea, sea en la defensa, sea en el ataque. El calzado debe ser adecuado al terreno. Si el soldado peleará en la nieve es una cosa, si en un lugar pantanoso es otra, y si lo hará en laderas y colinas, aún otra.

Es el conjugo pies y calzado que llevarán al soldado de un lugar a otro, dándole movilidad. Por eso, el soldado cristiano, que no mata sino que busca salvar, debe estar bien calzado espiritualmente, para que pueda ir y llevar buenas e importante noticias, sea a los propios hermanos, sea a los que aún se encuentran en poder del enemigo. El calzado simbólico del cristiano es necesario para llevar el “evangelio de la paz”, las buenas nuevas de salvación y vida eterna. El calzado evangelio de la paz es lo que motiva al soldado de la salvación para ir a donde debe llevando las nuevas de vida sin ese sufrimiento que enfrentamos aquí.

¿Y el escudo que usaba el soldado romano? En cuanto al soldado cristiano, Pablo dice que ese escudo es la fe. Muy bien comparado, pues el soldado romano usaba mucho el escudo en los momentos críticos. Era más un equipo de defensa contra la acción de la espada, de la lanza o de la flecha enemiga, pero eventualmente era usado para derribar al enemigo. Con el cristiano, el escudo de la fe se torna un arma de defensa en los momentos en que parece que el mundo va a caer sobre nosotros. Por ejemplo, cuán necesaria es la fe cuando perdemos el empleo, cuando ataca la enfermedad, cuando se es atacado con falsas doctrinas, cuando nos quieren engañar, etc.

Así como el escudo romano servia de defensa para todo el cuerpo del combatiente, así también la fe sirve para mantenernos firmes al lado de CRISTO en los momentos decisivos, y para en esos momentos no perder la confianza en las promesas de DIOS.

 

Miércoles: Yelmo y espada

El centro de la toma de decisiones de un país, o de una organización, es siempre un lugar vital. Sin ese centro, por ejemplo, no hay como una iglesia funcione. Y la gente también tiene su centro de decisiones. Se encuentra en el cerebro, es nuestra mente. Cuando el cerebro es afectado puede comprometer a la mente. Para proteger el cerebro existe el cráneo que es una gruesa capa de huesos bien ajustados. Sin embargo, en ciertas circunstancias, puede que el cráneo no sea suficiente para la protección. Ese es el caso de una guerra. Entonces los soldados usan cascos. Un varazo dado en una pierna o en la espalda puede que no sea tan comprometedor como cuando dado en la cabeza. Ella necesita de protección especial, por ejemplo, un casco de acero. Hoy en día los motociclistas, el personal de la construcción civil y quienes trabajan en fábricas también usan, y quien ya sufrió un accidente sabe muy bien cual es su utilidad.

En el campo espiritual ese casco representa la salvación, o sea, la garantía de que  nuestra mente no entrará en colapso cuando el enemigo ataque. Tenemos la garantía de que nuestra mente no sufrirá tentación mayor de la que pueda soportar. DIOS suplirá el poder adicional necesario. DIOS defenderá nuestra mente, si ella misma siente la necesidad. La garantía de salvación dada por DIOS a todo aquel que se interese, funciona como un casco protector de nuestro centro de decisiones. Si en ese centro tomamos la decisión de mantenernos al lado del Salvador, el casco de DIOS estará siempre disponible, y acontezca lo que acontezca, no nos podrán quitar la salvación.

Por su vez, la espada es una arma de defensa y de ataque. Espiritualmente es representada por la Biblia. Como esa es una guerra espiritual, que ocurre en el campo de los pensamientos y sus respectivas acciones, no podría ser diferente de un libro, como un manual de supervivencia en esta guerra sirve como espada. Para eso tenemos que ser capaces de recordar lo que allí está escrito para nuestra defensa. Por ejemplo, si nos atacan diciendo que nuestra iglesia no es la verdadera, uno de los versículos que tenemos que recordar es Apoc. 12:17, donde habla que el dragón se airó contra la mujer y se fue a pelear contra el resto de su descendencia, los que guardan los mandamientos de DIOS y tienen el testimonio de JESÚS. Eso quiere decir que siguen los Diez Mandamientos de la Biblia, porque los otros diez mandamientos no son de DIOS ni están en la Biblia. Y una cosa más, la iglesia verdadera tiene la Biblia y la sigue. Apocalipsis 14:12 repite de modo casi idéntico. Decir “está escrito” es equivalente a manejar la espada de dos filos, que corta por los dos lados. La Biblia tiene dos filos, el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Esa espada también puede y debe servir para atraer a la gente al reino de DIOS. Esa es su principal utilidad. Por ella se puede probar cuál iglesia está en el camino correcto y cuáles pertenecen a Babilonia. En cuanto al uso de nuestra espada, es así que debemos luchar.

 

Jueves: Orando en todo tiempo

Imagine un soldado en un puesto avanzado del campo de batalla. Es un observador de los movimientos del enemigo. ¿De que le serviría a él y al comando de su ejército si no tuviese un equipo de radio-comunicación?

Imagine ahora otro soldado, uno de CRISTO, en idéntica situación. ¿Qué estaría haciendo ese otro soldado? Podría estar dando un estudio bíblico a una única persona, de una familia de espiritistas, en una ciudad hostil a la Biblia pura.

¿Qué necesidad común tienen esos dos soldados? La necesidad de estar ligados al comando central. Uno utiliza su radio, el otro la oración.

Vigilar y orar es fundamental en esta guerra espiritual, como en cualquier guerra. Vigilar es estar atento, orar es estar conectado con el comando central, que en nuestro caso es DIOS.

Por la oración, orando en todo tiempo como dice el apóstol, y esto es un estilo de vida ligado con el Cielo, podemos recibir orientaciones, podemos recibir un suministro de fuerzas extras y animarnos y reforzarnos mutuamente, pues podemos orar unos por los otros. Así formaremos una unidad entre nosotros, pues estaremos unidos a nuestro Comandante superior que es JESUS CRISTO. Estaremos unidos en un sentido completo, esto es, con DIOS Padre y entre nosotros. Es ahí que reside el poder superior, pues, así, entra en escena otro más, el prometido ESPÍRITU SANTO. Ese poder que se forma porque estamos unidos es tan importante que tiene un nombre específico: sinergia, o sea, el efecto multiplicador de actuar unidos. ¡Imagine la sinergia que se forma con el poder de DIOS, con la cooperación del ESPÍRITU SANTO y los ángeles de DIOS con los hombres! Es por eso que, en todo lo que hagamos debemos estar, u orando o en actitud de oración.

¿Pero cuál es la diferencia entre orar y estar en actitud de oración? Muy simple de entender. Veamos otra vez el ejemplo del soldado en un puesto avanzado con su radio. Él está en oración cuando está hablando por la radio con el comando central, y está en actitud de oración cuando hace dos cosas: primero, tiene su radio encendido y está siempre listo a recibir mensajes y, segundo, está siempre atento para cumplir los encargos de todos los mensajes que ya recibió. En el caso de un soldado de CRISTO, orar significa hablar directamente con DIOS, y estar en actitud de oración significa llevar un estilo de vida coherente con las instrucciones que ya conoce. Aquí podemos hacer una pregunta interesante. ¿Puede alguien así ser derrotado por satanás? ¡La respuesta es obvia!

 

Aplicación del estudio Viernes, día de preparación para el santo sábado.

Ahora pensemos en un soldado al que en el campo de batalla, en plena guerra, le falta algún equipo, alguna pieza. Por ejemplo, sea el caso de una lucha convencional, como ocurre en este mundo, y que a nuestro soldado le falte munición, o que perdió una bota. Lo que fuese, se queda debilitado. Imagine idéntica situación para un soldado de CRISTO, después del decreto dominical, por lo tanto, en medio al alto clamor que es el período entre ese decreto y el cierre de la puerta de gracia, esto es, aún antes de las plagas. Ese es un período de abundante derramamiento del poder del ESPÍRITU SANTO y va a ser muy doloroso por aquellos adventistas que en ese tiempo aún no estén preparados, pues se quedarán sin ese poder. Pero imagine ese soldado sin saber manejar la Biblia. Se queda como si estuviese sin espada, o sin munición, que es lo mismo. ¿Qué podrá hacer en tal situación, cuando tenga que explicar porqué no guarda el domingo?

Imaginemos otra situación. La de un soldado de CRISTO que se encuentra en un lugar infestado de enemigos, y que se olvidó su equipo de comunicación, en este caso, cuya oración no funciona. Ese soldado está en una situación sin salida. ¿Cómo hará para obtener suministros espirituales? De hecho, será vencido. Irá a faltar la fe que precisa ser alimentada siempre (acuérdese de Elías, que venció a centenas de falsos profetas delante de una muchedumbre de gente, pero que al día siguiente le faltó la fe y acabó huyendo de Jezabel…). En esos momentos la fe sirve como el poder para estar en pie y no ser vencido. Cuanto más la situación arrecie, más fe recibiremos, y así, ocurra lo que ocurra, permaneceremos firmes. Pablo dijo “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Cor. 10:4). En los días finales, quien no posee todo el armamento, corre enorme riesgo de ser cautivado por las ideologías del mundo, falsas doctrinas, sofismas, que son agradables a una mente carnal, pero que no contribuyen para la salvación sino todo lo contrario, llevan a la muerte eterna.

 

 

 

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escrito entre  el 03 y el 09/10/2012

revisado el  16/10/2012

corregido por Jair Bezerra

traducido por Mario Dávila

 

 

 

Declaración del profesor Sikberto R. Marks

O Prof. Sikberto Renaldo Marks se guía por los principios denominacionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus instituciones oficiales, cree en la conducción de CRISTO como comandante supremo de la iglesia y de Sus siervos aquí en la Tierra. Disiente de todas las publicaciones, por internet o por otros medios, que denigren la imagen de la iglesia de la Biblia y en nada contribuyen para que aquellas personas que por ventura las leen, sean estimuladas al camino de salvación. El profesor ratifica su fe en la integridad de la Biblia como la Palabra de DIOS, y en el Espíritu de Profecía como un conjunto de orientaciones seguras para la comprensión de la voluntad de Dios presentada por ellas. Y también acepta la superioridad de la Biblia como la verdad de DIOS y texto superior a todos los demás escritos sobre asuntos religiosos. Entiende que hay siervos de DIOS sinceros y fieles en todas las iglesias, que al final de los tiempos se reunirán en un solo pueblo y serán salvos por JESÚS en Su segunda venida a este mundo.

 

1 comment for “Lección nº 7 – Armarse para la victoria

  1. Gladiver RAMOS
    novembro 16, 2012 at 6:04 pm

    Gracias! por vuestra contribución

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